Afirma el presidente del Gobierno que no nos lleva a la guerra pensando en las próximas elecciones, sino en las próximas generaciones.
Si fuera como dice, querría preguntarle: ¿Qué mundo piensa legar a las generaciones venideras? ¿El de la ley del más fuerte? ¿El de las que llama "las mejores democracias" del planeta? ¿Aquel en el que un gobierno puede decidir por su cuenta -y con el riesgo de todos- bombardear e invadir un país a sangre y fuego por si acaso? ¿Quiere que aprendan los más jóvenes que la guerra es la paz; la ilegalidad, legalidad, y la mentira, verdad? Mucho me temo que Aznar esté empeñado en enseñarles -la letra con sangre entra- los primeros palotes de la neolengua de Orwell y de todas las dictaduras que en el mundo han sido: que "el poder es Dios", "la libertad es la esclavitud" y que "dos y dos son cinco".
Pensando en las próximas generaciones, creo que tenemos que ir pensando en las próximas elecciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003