Al Alavés no le basta el consuelo de mejorar día a día, de sentirse superior en algunos partidos o el convencimiento de que mereció ganar. Ha entrado en una fase de la que es difícil salir y se le agota el tiempo. En la que un equipo emerge por sí mismo o nadie le presta ni una mísera ayuda. El Mallorca intentó aprovecharse de su situación, pero lo quiso gratis. Y el Alavés ha dejado de regalar partidos. Eso sí, sigue sin ganarlos. Ya suma seis jornadas consecutivas sin un triunfo. Y en esto la fórmula es inversamente proporcional: a menos puntos, más nervios.
Al Mallorca le surgió el afán oportunista. Tiene futbolistas para pedirle algo más, pero ganar al Alavés ha sido tan barato últimamente que prefirió esperar a ver qué le caía. Su único entretenimiento fue el de no perder el sitio, que no lo perdió. En lo demás resultó un fiasco. Eto'o y Pandiani malgastaron el domingo tomando el sol, de brazos cruzados.
ALAVÉS 0 - MALLORCA 0
Alavés: Dutruel; Geli, Karmona, Téllez, Llorens; Astudillo, Desio, Pablo, Ibon Begoña (Jordi Cruyff, m. 79); Rubén Navarro (Mara, m. 73) e Iván Alonso.
Mallorca: Leo Franco; Cortés, Fernando Niño, Lussenhoff, Poli; Novo (Campano, m. 73), Marcos, Lozano, Riera (Carlos, m. 81); Pandiani y Eto'o.
Árbitro: Daudén Ibáñez. Amonestó a Rubén Navarro.
13.725 espectadores en Mendizorroza.
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Del Alavés se puede decir que jugó como un equipo reconocible, lo cual significa mucho. Implica que se pareció al Alavés de años anteriores. No se puede esperar nada espectacular de él, pero sí orden, once jugadores conscientes cada uno de su propio papel en el reparto y un partido incómodo para su rival. El Alavés jugó en colectivo y, sin embargo, se percibe el inconfundible toque individual aportado por Pablo y Astudillo desde que han vuelto de sus lesiones. Le faltó la puntilla. Aplazó una semana más la reacción y el tiempo apremia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de abril de 2003