En una tendencia que parece ir en aumento entre las empresas extranjeras radicadas en Argentina durante los años noventa, dos eléctricas de Estados Unidos dedicadas a la distribución de energía, la Houston Power, en la provincia de Santiago del Estero, y la Public Service Enterprise Group (PSEG), en la provincia de Entre Ríos, han rescindido sus contratos de concesión y se retiraron del país.
La mayoría de las empresas se vieron afectadas gravemente por la devaluación del peso a la tercera parte de su valor con relación al dólar a comienzos de 2002. La aplicación de los aumentos en las tarifas del gas y de la electricidad anunciados por el Ejecutivo debió suspenderse por orden de los jueces a los que recurrieron las organizaciones que representan a los consumidores. Los fallos fueron recurridos y la decisión final depende del Tribunal Supremo.
La obligación de cumplir con sus compromisos de inversión, mantener el servicio y al mismo tiempo pagar deudas por créditos en el exterior tomados en dólares, provocó fuertes pérdidas que las empresas ya no pueden soportar. PSEG, con sede en Nueva Jersey, había comprado el 90% de las acciones de la compañía Edeersa al Gobierno de Entre Ríos la también norteamericana CMS, antes de que se produjera el derrumbe económico y la devaluación del peso y tenía previsto también invertir en las sociedades distribuidoras de las provincias de Córdoba y Santa Fe.
PSEG firmó un convenio para entregar la administración a los trabajadores de Edeersa, que deberán hacerse cargo de un pasivo de 80 millones de dólares. La empresa privatizada hace ocho años provee el 70% de la energía eléctrica de la provincia y factura 120 millones de pesos al año, pero en 2002 perdió más de 100 millones de pesos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de abril de 2003