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GUERRA EN IRAK | El cerco a la capital

Las tropas de EE UU se retiran de los barrios que rodean el aeropuerto de Bagdad

Toque de queda en la capital iraquí entre las seis de la tarde y las seis de la mañana

A 12 kilómetros del aeropuerto es imposible establecer quién lo controla, pero la tranquilidad y las sonrisas de los milicianos dan credibilidad a la versión iraquí. Si su presencia allí es fruto de una retirada táctica de las fuerzas estadounidenses o de su derrota, sólo puede especularse. Las versiones de unos y otros se contradicen radicalmente. "Ayer por la mañana libramos el último combate", asegura un jefe de operaciones, "desde entonces esta carretera está en calma". Esa calma se extendía, según pudo comprobar esta enviada, a todos los barrios próximos al aeropuerto.

"Deseo convertirme en una bomba humana contra los americanos en defensa de mi país y de nuestro presidente Sadam Husein", declara el responsable de la partida de milicianos que vigila la última salida de la autopista antes del aeropuerto. A la derecha está el barrio de Ameriya. A la izquierda, Hay al Furat, uno de los que sufrió mayor número de bajas civiles en el asalto estadounidense a la terminal aérea, hace tres días. Las tropas invasoras atacaron desde ese flanco en los lindes suroccidentales de Bagdad. Los periodistas no deberían estar allí. "Aún hay bolsas de resistencia", ha justificado el director del centro de prensa para negarles el permiso.

"Llevamos cinco días aquí", relata el jefe miliciano, que se identifica como Arkán El Iraquí. Tiene 36 años, procede de Abu Garib, a unos 50 kilómetros de Bagdad, y se ufana de que en la batalla por el aeropuerto le arrancó la mano a mordiscos a un soldado estadounidense. "Le maté", añade orgulloso. Fue a las cinco de la tarde del viernes. Cuenta también que él y sus hombres, que le rodean con tanta admiración como temor, destruyeron "cuatro M-1" (carros de combate Abrams), como el que ayer las autoridades exhibían calcinado en Al Dora, a 15 kilómetros del centro de la capital.

Aunque la partida de Arkán no lucha desde hace 24 horas, los datos que facilitan los portavoces iraquíes indican que sigue habiendo enfrentamientos en torno a la terminal aérea. "Unidades de la Guardia Republicana continúan a la caza del enemigo y la pasada noche han matado a 50 soldados", anunció a primera hora de la tarde el ministro de Información, Mohamed Said al Sahaf. Del lado iraquí no se facilitan cifras de víctimas. Cuando se le pregunta al ministro por los 2.000 o 3.000 soldados que habrían muerto en la carretera de Hilla a Bagdad, responde que "son excusas, carecen de base".

"Desconozco las cifras de muertos porque los cadáveres no los llevan a los hospitales", declara a esta enviada Roland Huguenin, portavoz del CICR en Bagdad. "Lo que sí han constatado nuestros médicos es que durante los combates por el aeropuerto, el hospital de Yarmuk llegó a recibir un centenar de heridos a la hora, frente a los 100 al día que venía atendiendo de media". A Huguenin le preocupa que ese centro médico esté tan cerca del frente. "Si dejara de ser operativo, sería una catástrofe", advierte.

Miles de bolsas de agua

En Yarmuk se realizan las intervenciones de urgencia y de allí se transfiere a los heridos a otras clínicas. El CICR está trabajando también en el abastecimiento de agua a los hospitales de la capital. "Hemos empezado la distribución de miles de bolsas de agua porque desde que se interrumpió el suministro eléctrico los centros sanitarios dependen de generadores que no pueden funcionar de forma ininterrumpida", explica.

Sin uniforme ni equipos estandarizados, los hombres de Arkán más parecen un atajo de salteadores de caminos que una unidad militar. Es la misma percepción que se tiene en el resto de la ciudad. Desiertas de civiles, las calles se han convertido en un hervidero de milicianos, fedayin y agentes de la Seguridad Especial, imposibles de diferenciar incluso para el ojo más experto. Aunque el ministro de Información anunciara hace unos días la presencia de mujeres entre los temibles fedayin de Sadam, no se las ve en la línea del frente. Lo que sí han aparecido en los últimos dos días son numerosos lanzagranadas. Casi cada miliciano lleva uno al hombro.

Otro signo de las crecientes dificultades que afronta el régimen fue la prohibición de entrar o salir de Bagdad entre las seis de la tarde y las seis de la mañana. Además, se han quitado de la autovía del aeropuerto los carteles indicadores de "Centro ciudad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de abril de 2003