La subasta del legado de André Breton -4.100 lotes tasados en más de 30 millones de euros- comenzó ayer en París en medio de una gran expectación y polémica. El primer día, en el que se recaudaron 820.000 euros (un 40% más de lo previsto), estuvo dedicado a los manuscritos y obras originales. Un ejemplar (existen 20 numerados e impresos sobre papel verde) de Qu'est-ce que le surréalisme?, de Breton y con dibujo de Magritte en portada, se vendió por 243.000 euros. El Estado francés ejerció su derecho preferente sobre 15 lotes.
Algunas decenas de manifestantes se reunieron en los accesos del local de subastas. Uno de sus actos de protesta consistió en lanzar sobre los curiosos e hipotéticos compradores fajos de falsos billetes de 10 euros con la imagen de André Breton y la leyenda Vuestro dinero hiede al cadáver del poeta que no os habéis atrevido ser. El denominado Comité Breton, que ha reunido más de 3.000 firmas de intelectuales y artistas, avalaba la crítica de "la dispersión de la herencia intelectual" que el poeta había acumulado en su taller del 42 de la Rue Fontaine. "Creen que sólo se trata de vender una colección, pero lo que están desmontando es un lugar mágico, un poema-objeto", afirmaba el escritor Matthieu Bénezet.
Otros manifestantes arremetían contra la subasta, pero también contra el Comité Breton. Según ellos, hay que estar "contra la venta, pero también contra la museificación". Su portavoz intentó leer antes de que comenzase la subasta un texto firmado por Breton y León Trotski contra "un sistema económico que convierte el arte en mercancía", pero los servicios de seguridad lo impidieron.
Para añadir un poco más de leña al fuego de la confusión, Jack Lang, antiguo ministro de Cultura -más de diez años al frente de dicha cartera sin resolver nunca el problema que suponía el legado Breton-, ha enviado una carta pública a su actual sucesor encabezada con un vibrante "¡Usted no puede permitir esto!".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de abril de 2003