Agentes de la Ertzaintza y de la Guardería Forestal de la Diputación vizcaína rastrean las inmediaciones de un barrio de Lemoiz buscando un felino. Se sospecha que pueda ser una pantera. ¿Qué demonios hace una pantera en Bizkaia? Yo ya he empezado a sacar mis conclusiones y quiero denunciar en primer lugar la postura de las administraciones. Hay leyes específicas que recogen los derechos de los animales (la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, que en su artículo 4 afirma que todo animal salvaje tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, o la Convención sobre el Comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestre, que tiene como objetivo controlar el comercio internacional de determinadas especies) y nuestras administraciones no están haciendo nada por velar por el cumplimiento de estas leyes. En segundo lugar, me parece aún más lamentable la costumbre que estamos creando en nuestra sociedad de tener el animal que se nos antoje, a poder ser el más exótico.
Aparte de la injusticia que es alejar a seres vivos de su hábitat, creamos en nuestra tierra gravísimos peligros. Por un lado, para los propios humanos; el animal crece, puede resultar peligroso y lo abandonamos sin más. No es la primera vez que alguien se encuentra una boa en un desván o se tiran pirañas a nuestros ríos. Y abandonar especies que no son autóctonas conlleva un serio peligro para las especies de aquí. El que haya suelto un depredador tan importante no es sólo peligroso para los seres humanos, es también peligroso para otras especies de animales.
Si quieren ver animales exóticos, pongan todas las tardes La 2, que emiten unos reportajes bastante interesantes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de abril de 2003