El policía de los antidisturbios que toda España pudo ver en televisión golpeando con una porra en la cabeza a una joven manifestante contra la guerra en Madrid ha sido apartado de los servicios de calle y destinado a tareas burocráticas. El agente, perteneciente al Grupo I de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de Madrid, permanecerá en esa situación hasta que se resuelvan la información reservada y el expediente que se le ha abierto.
El Sindicato Profesional de Policía Uniformada (SPPU), al que está afiliado al agente, le va a prestar toda la ayuda legal en el asunto. "La acción que cometió es injustificable, pero hay que tener en cuenta que ese 14 de marzo ya llevaba trabajando en la calle más de 30 horas casi seguidas, en un ambiente de gran crispación. Además, el hombre está muy arrepentido de lo que hizo", ha asegurado Lorenzo Nebreda, secretario general del SPPU.
El agente que golpeó a la joven en la Puerta del Sol fue identificado por la jefatura de la UIP una semana después de los hechos. Inmediatamente fue retirado de los servicios de calle y destinado a un despacho en la sede de los antidisturbios en el barrio de Moratalaz. Por el momento no ha sido sancionado y no lo será hasta que concluya la investigación y se escuchen sus alegaciones.
Más de 30 horas seguidas
Nebreda se ha puesto en contacto con el agente para ofrecerle la cobertura del sindicato. "No se trata de justificar su acción, que es injustificable, ni de tapar nada, pero hay que tener en cuenta en qué situación se encontraban los 415 antidisturbios que estaban en la calle", explica: "Este hombre entró a trabajar el jueves, día 13, a las seis de la mañana, y salió a las dos de la madrugada del viernes; volvió a la calle a las seis de la mañana del viernes y el incidente de la Puerta del Sol ocurrió a las 12.30; pero es que el sábado volvió a la calle".
El policía, según Nebreda, "está totalmente arrepentido y él nunca ha negado que cometió una acción injustificable, pero también pide que se entienda que con más de 30 horas de trabajo, la presión, la crispación, el ambiente, el no haber comido lleva a la gente a actuar de forma irracional".
El dirigente del SPPU y el secretario general del mayoritario Sindicato Unificado de Policía (SUP), José Manuel Sánchez Fornet, afirman que la responsabilidad por estos hechos "injustificables" hay que extenderla a "quienes dieron las órdenes, al delegado del Gobierno en Madrid y al comisario jefe de la Jefatura Superior de Madrid". A juicio de ambos sindicalistas, los agentes antidisturbios "no estaban operativamente en condiciones de trabajo como para estar actuando en la calle".
La Dirección General de la Policía, por su lado, se limitó a señalar que el proceso abierto al agente "sigue su curso", sin aclarar si ha sido apartado o no del servicio de calle.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de abril de 2003