Como me consta que usted ya conoce, puesto que incluso se han publicado cartas sobre ello, en esta localidad los roedores actualmente deben de abundar de manera desmesurada, ya que, en concreto, en mi vivienda intentaron entrar hace tres días dos ratas de un tamaño medio, pero anoche lo intentó una de un tamaño que no había visto ni en películas del género, sólo explicable si, como parece, se trata más de una especie protegida que de unos animales a los que se aplica, excepto por lo que veo en Galapagar, campañas de exterminación.
Por lo expuesto, exijo de ese Ayuntamiento medidas, no urgentes, inmediatas, de exterminio de lo que ya tiene todos los indicios de ser una plaga, y si bien es claro que éste es un derecho de todos los habitantes de este municipio con independencia de dónde esté situada su vivienda, en este caso estoy hablando de la zona donde está ubicado el centro de salud y el mercado municipal y, por lo tanto, con un cierto y grave riesgo de salud pública. En concreto, mi domicilio debe estar situado a unos seis o siete metros de la puerta de Urgencias.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de abril de 2003