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OPINIÓN DEL LECTOR

Hotel Palestina

Nada humano nos es ajeno, como dice la máxima, pero sólo vemos lo humano en lo conocido, en el amigo, en la cara familiar, en lo nuestro. Los periodistas españoles muertos en Bagdad le han puesto la cara amiga a las víctimas de la guerra. Como decía un compañero suyo eran nuestros ojos y nuestros oídos, ahora son nuestro corazón en la guerra. En el Hotel Palestina de Bagdad, ha muerto el cámara José Couso. Hacía unas horas que había muerto otro periodista español, Julio A. Parrado. Todas las guerras son terribles, pero son más terribles cuando los muertos tienen nombre y cara. Si todas las guerras tuvieran nombres y caras acabaríamos con ellas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de abril de 2003