Esta vez no convierte lo escatológico en espectáculo, ni trata intencionadamente de revolver el estómago del público. El polémico Leo Bassi utilizó ayer la palabra sentida -también lo hará hoy y mañana- cuando representó en el centro cultural Egia de San Sebastián 12 de septiembre, una obra en la que escucha su voz interior tras los atentados del 11-S. Ayer presentó el montaje con el cinismo de siempre, con una caja de Mecca-colas, el nuevo refresco que beben ahora miles de inmigrantes en Europa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de abril de 2003