El régimen de Sadam Husein se desmorona también en el norte de Irak. Ayer le tocó el turno a las dos principales ciudades de la región, Kirkuk y Mosul. El día de la gloria llegó para los kurdos, aunque la fiesta de la liberación de Kirkuk, que cayó sin resistencia como reacción automática a la toma de Bagdad por EE UU un día antes, degeneró en un saqueo masivo de los edificios públicos.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de abril de 2003