Europa es un maremagno de alianzas y proyectos de defensa de imposible comparación con EE UU. En 1952 se lanzó el primero, la Comunidad Europea de Defensa. No fraguó por el veto francés. Hoy, 11 países de la UE están en la OTAN. Todos, salvo Dinamarca, se integraron en su día en la Unión Europea Occidental (UEO), que incluía un artículo de defensa mutua. Otros cuatro (Austria, Finlandia, Austria y Suecia) son "neutrales". Entre los candidatos, cuatro están en la OTAN y otros siete entrarán en breve.
Al margen de la Fuerza de Reacción Rápida, ha habido al menos cinco proyectos de crear fuerzas conjuntas entre países (Eurocorp, Eurofor, Multinational Division, European Air Group...). En paralelo, subsisten proyectos cruzados conjuntos para fabricar aviones, barcos o helicópteros.
Los Gobiernos europeos, en este caso con apoyo mínimo de sus opiniones públicas, coinciden con EE UU y la OTAN en que deben "gastar más y mejor" en defensa. En 2002, el presupuesto norteamericano de defensa fue de 380.000 millones de dólares (40.000 en I+D). El de toda la UE, 150.000 (7.000 en I+D). La diferencia es aún más abrumadora en capacidades militares: La europea sólo representa entre el 5% y el 10% de la norteamericana.
Ante estos hechos, los Gobiernos europeos intentan comprometerse a destinar al menos un 2% de su PIB a defensa. A la vez, los partidarios de la Europa de la Defensa quieren lanzar la Agencia Europea de Armamento, una idea franco-alemana que es compartida por todos, incluso por Londres y los no alineados.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de abril de 2003