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Necrológica:

Fernando Calderón, muralista

A los 74 años falleció en Puente Agüero (Cantabria) el pintor santanderino Fernando Calderón; sus restos recibirán hoy, lunes, a mediodía sepultura en el panteón familiar de Borleña, en el valle de Toranzo. Las obras de Calderón, excepcional dibujante y admirado pintor cargado de imaginación, desfilaron, a través de los años, por las galerías más famosas del mundo.

"Los dibujos", solía comentar, "me salen de las manos. Es algo que no puedo controlar". Por su precocidad, se dio muy pronto a conocer en España y en el extranjero. En 1953, teniendo solamente 25 años, el duque de Alba, impresionado por el talento del joven creador, le encargó un mural para el convento de las dominicas de Loeches.

"El hombre viene pintando murales desde hace lo menos 50.000 años", se le oía comentar frecuentemente refiriéndose a los pintores de los bisontes. "El muralismo me viene de mis antepasados de Altamira, y aún más de los más antiguos pintores de Puente Viesgo".

Fernando Calderón vivió sus últimos años en una pequeña urbanización ocupada por sus hijos y nietos en Puente Agüero, a orillas del río Miera. Su ingente obra artística se vio restringida hace tres años al contraer un cáncer. Con enorme serenidad, afrontó la enfermedad, poniendo límites a su vida artística y social. La última aparición pública se registró en agosto del año pasado, acompañando a su hermano, el musicólogo Juan Carlos con motivo de un homenaje dedicado a éste.

Fernando Calderón, infatigable viajero por todo el mundo, vivivó durante varios años por cuestiones de estudio en Roma, "mi casa, el lugar al que pertenezco". Sin embargo, su amor por Santander, su ciudad nativa, le acompañó hasta los últimos momentos de su vida.

En 1970 fue designado miembro de la Academia brasileña y cinco años después ganaba el primer premio de la Bienal Internacional del Deporte en las Bellas Artes.

Sus murales más admirados, de los que pintó cientos, decoran la Embajada española de Roma, el antiguo hotel Castellana Hilton de Madrid, el panteón de los duques de Alba en Loeches y también la iglesia Saint Andrew, en Estados Unidos.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de abril de 2003