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OPINIÓN DEL LECTOR

¿Para vivir Sevilla?

No creo que su línea editorial permita publicar esta carta, pero al menos lo intentaré. Sevilla, ciudad que tiene un color especial. También tiene un olor especial, sabor especial y todo muy especial.

La hipocresía de las autoridades locales, independientemente del signo político que sea, aunque por aquí es siempre un "capullo", va desde hacerse fotos en procesiones, manifestaciones, inauguraciones, balcones de saeteros. Cualquier sitio es bueno para figurar. Pero dónde están cuando te roban, cuando te asaltan, cuando te violentan. Unos amigos se han trasladado recientemente a vivir a Sevilla, han sufrido un robo con violencia cada 40 días. La familia lleva un total de cinco asaltos, en una zona céntrica, bien comunicada. No estamos hablando de las Tres Mil, posiblemente allí el índice de violencia es menor que en San Francisco Javier.

Las aceras llenas de cagadas de perros, el centro huele a orines de personas y semovientes. Los semáforos son como adornos luminosos meramente indicativos. En la calle caga el que quiera sin sanción, mea el que quiera sin sanción sea persona o bestia, sin distinción. Los semáforos son cruzados por motorizadas bestias, sin ningún tipo de apercibimiento. El orden sólo se mantiene a la educación de los sevillanos, pero como en todo grupo, cada media docena de personas, un hijo de p..., es la media nacional. Es difícil encontrar un guardia cuando se necesita. En la calle. aparcar el coche es dejarlo abandonado a su suerte, o pagar a un "gorrilla" para que te lo "proteja" y que no te raje las cuatro ruedas. La guardia municipal creo haberla visto alguna vez, en las procesiones de Semana Santa, en la Feria y en el fútbol. Te puedes pasar días en cualquier zona de la ciudad sin verlos.

Por favor, señores candidatos en las elecciones municipales, menos "pan y toros" y más seriedad. Sevilla se merece algo más que usted, señor Monteseirín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de abril de 2003