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Reportaje:

Una paz de siete partidos

Jesús Gil y Luis Aragonés se reúnen, pasan por alto su enfrentamiento y comienzan a hablar del Atlético del año que viene

Después de los ataques de Jesús Gil, de sus voces contra los jugadores y su pulso velado a Luis Aragonés; después de que el entrenador se lo reprochara a su jefe a la cara y públicamente, en los micrófonos de la Ser, ambos se reunieron en la tarde de ayer en el Calderón para intentar apagar el fuego que incendiaba al Atlético tan sólo unas horas después de festejar su centenario, hacer las paces y hablar ya del futuro, de la próxima temporada. Gil admitió que se ha precipitado, que pudo haberse equivocado, y una vez más parece demostrarse que el presidente echa marcha atrás cuando el emblemático técnico le presiona.

A la reunión, que duró poco más de horas, asistieron Miguel Ángel Gil, el director general del club, Clemente Villaverde, el gerente, y Toni Muñoz, el director deportivo. "Hemos estado trabajando, reflexionando y viendo la situación del club", dijo Gil a la conclusión en una improvisada conferencia de prensa. "Este club necesita consolidar sus estructuras y la plantilla en un periodo de dos años para alcanzar los objetivos que nos hemos marcado: ser un club importante". De la bronca y de la continuidad de Luis, con contrato hasta junio de 2004, no concretó nada.

Gil y Aragonés sellaron con un apretón de manos una tregua por siete partidos. Luis se había comprometido por la mañana ante los jugadores a seguir hasta final de temporada.El Atlético tratará de cerrarla de la mejor manera posible, pero mira ya a la próxima, en la que no quiere repetir errores. "Si estamos aquí juntos es porque las conclusiones que hemos sacado son positivas", se limitó a decir Luis. "Hemos estado semanas sin hablar, pero queremos que nuestras relaciones vuelvan a ser tan fluidas como siempre", apostilló Gil.

Antes, por la mañana, todas las partes del conflicto sí aportaron al mismo nuevas declaraciones. Luis Aragonés insistió en su desacuerdo con el arreón de Gil: "El presidente está equivocado en pensamiento y forma". Y Aguilera, el capitán, defendió a la plantilla: "Lo que pensamos los jugadores, ya se lo diremos a la cara. Pero cuando se pierde o se juega mal, las críticas son siempre para nosotros. Las aceptamos porque somos los primeros en reconocerlo si lo hacemos mal, pero los jugadores no son los únicos culpables. Esto es un club de fútbol y hay mucha gente".

Pero sobre todo habló Gil, quien en el Foro Fundación Ferrándiz-AS, con el título Yo soy del Atleti, insistió en sus ataques: "Al jugador que puede dar más y no se sacrifica se le puede criticar. Pero muchas veces, ya no sabes si lo que has dicho lo han cogido bien o mal. Es verdad que pueden ir a las discotecas y compaginarlo con su vida de futbolista, pero es malo cuando se transforma en un hábito. Si luego sabes cumplir, nadie se mete, pero hay que ser honestos y decir que practican hábitos que no son saludables".

Sobre el futuro, Gil avanzó lo que no quiere: "No aceptaré más jugadores cedidos de otros equipos grandes y que cobren mucho dinero". Asumió como "error" la contratación de Paulo Futre como director deportivo, al que recurrió, según reconoció, para "calmar los ánimos de la afición". El presidente rechazó que la continuidad del técnico esté supeditada exclusivamente al elevado coste de su despido. Tras la reunión de la tarde no aclaró nada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de abril de 2003