Las cifras de la economía francesa relativas al 2002 no aportan sorpresas: son malas. El crecimiento fue del 1,2%, muy por debajo del presupuestado 2%. El último trimestre, con una caída 0,1%, contribuyó de manera definitiva a este resultado. Si el retroceso se mantiene un trimestre más, Francia entraría en recesión por primera vez desde la crisis de 1993. El déficit público superó en una décima el límite del 3% fijado por la UE.
El consumo familiar, a pesar de haber seguido tirando de la economía, aparece debilitado por la inflación del 2%, frente a un poder adquisitivo del 1,9%, que no ha aumentado, como los tres ejercicios anteriores, cuando crecía un 5% de media. Las exportaciones han retrocedido, representando tan sólo un 0,3% del PIB, mientras que la inversión de las empresas, por primera vez desde 1996, ha contribuido negativamente al crecimiento.
Para los funcionarios del Ministerio de Economía y Finanzas estos indicadores no revelan aún que Francia debiera salir de un ciclo depresivo a partir de mediado 2003 gracias a una mejor coyuntura internacional (precio del petróleo estabilizado a la baja) y a la necesidad imperiosa de las empresas que tendrán que rehacer esos stocks de los que han estado viviendo hasta ahora.
"Los índices cuantitativos tardan más en reaccionar que los cualitativos, que ya traducen un mejor clima", explicaban ayer en el ministerio al tiempo que ponían de relieve una tasa de ahorro del 16,7%. "El crecimiento negativo de ahora no es comparable al de la recesión de 1993 porque entonces los tipos de interés de su economía eran altos y existía riesgo de inflación", dijeron.
El primer ministro francés, Jean Pierre Raffarin, afirmó ayer en Bruselas que creía que Francia no estaba en recesión y que había que huir de pesimismos en una situación de debilidad económica que atribuyó a la coyuntura internacional.
Los resultados del déficit público, con un 3,1% del PIB el pasado año, rebasan el límite del 3% previsto en el Pacto de Estabilidad del euro. Los salarios y las pensiones de los funcionarios aumentaron, en el curso del último año, en un 4,1% y no pudieron ser compensados por las privatizaciones de participaciones públicas en Renault, Crédit Lyonnais y Autopistas del Sur de Francia, que aportaron, en total, 5.900 millones de euros al erario público.
En la partida de gastos, los que mayor aumento han experimentado son los de carácter social, es decir, los referidos a los subsidios de paro y sanidad. La oposición de izquierda no ha dejado de subrayar que el fenómeno coincide con la llegada de un Gobierno conservador al poder.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de abril de 2003