Si bien Andalucía es una de las regiones europeas con mayor porcentaje de superficie protegida (en torno al 20%), en Málaga esta cifra se reduce a la mitad. Málaga alberga una amplia variedad de hábitats que dan soporte vital a más de 2.000 especies de flora y fauna, entre las que se cuentan alrededor de 80 endemismos vegetales. Sin embargo, y a escala nacional, es la quinta provincia en número de especies amenazadas y la primera si lo que se consideran son aquellas que se encuentran en peligro crítico.
Por este motivo, los redactores de la Agenda 21 incluyen en el plan de acción un pormenorizado catálogo de espacios naturales que deberían gozar de protección sin más retrasos. Los enclaves para los que se reclama amparo legal son Sierra Bermeja, el valle del Genal, las salinas de Antequera y Archidona, los alcornocales de los Montes de Málaga, el torcal de la Utrera de Manilva, la laguna de la Herrera (Antequera), las sierras de Mijas y Coín, los yesares y sabinares de Gobantes, la laguna de Los Prados (Málaga), el Monte de San Antón, los cantales de La Araña, La Cala y el Rincón, las dunas de Artola (Marbella), los alcornocales litorales de Elviria y Puertollano, el delta del río Vélez, las playas de Casares y Manilva, y la hoz de Marín (Archidona).
En el medio marino, las propuestas de actuación inciden, de forma prioritaria, en la conservación de las praderas de faneróga-mas: plantas con flores que a escasa profundidad prestan refugio y alimento a numerosas especies animales y vegetales, y que están amenazadas en todo el litoral andaluz. Asimismo, se propone la adopción de una Carta de Derechos del Mar de Alborán, que garantice su conservación.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003