Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La carrera de fórmula 1 de Montmeló deja cada año 90 millones de euros

La oferta a empresas de zonas privadas de lujo es uno de los negocios más importantes

Un estudio realizado por el instituto de geoeconomía norteamericano In Context concluye que los 11 grandes premios de fórmula 1 que se disputan en Europa generan un movimiento económico superior a los 500 millones de euros. Sin embargo, el organizador del Gran Premio de España que se celebró ayer, el Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), asegura que los cuatro días en que el circo de la fórmula 1 recala en Montmeló dejan en Cataluña alrededor de 90 millones de euros, casi el doble de la media europea.

"Hablamos de un acontecimiento similar a una final del Mundial de fútbol o a una jornada de los Juegos Olímpicos", explica Josep Ramón, director comercial del Circuit de Catalunya, "con la ventaja de que este evento se repite cada año". El impacto económico se produce porque el 80% de los más de 200.000 espectadores que visitan el circuito estos días proceden del extranjero y tienen un nivel económico alto: muchos de ellos viajan en avión, se instalan en hoteles de tres estrellas como mínimo y suelen comer en buenos restaurantes.

El área de influencia no se limita a las zonas más cercanas al circuito, como el propio Montmeló, Parets, Barcelona, Granollers y todo el Vallès, sino que se amplía hasta la provincia de Girona y la costa del Maresme. "Lo que sí ha producido el circuito es un cambio importante en los hábitos económicos de la zona", agrega Ramón. "Han desaparecido algunas pensiones y se han creado muchas plazas hoteleras de calidad y restaurantes de cierto nivel, y ha crecido todo el sector de servicios".Lo que da vida a toda esta gran red de servicios que se ha creado en torno al circuito de Montmeló no es sólo el Gran Premio de fórmula 1, sino también el de motociclismo, que mueve unos 30 millones de euros; las jornadas de entrenamientos, y el hecho de que el circuito tiene una ocupación de 350 días y congrega 800.000 espectadores al año.

Pero la estrella de esta instalación es, sin duda, el Mundial de fórmula 1. Los derechos de la carrera se sitúan alrededor de los tres millones de euros y la organización cuesta otro millón. Allí todo es exclusivo. No se trata sólo de los recursos que se generan para la zona, sino también de asegurar el éxito económico del trazado catalán cada temporada.

Al margen de la venta de entradas, cuyos precios por abono oscilan entre 200 y 395 euros, el negocio está en la venta de zonas privadas. El circuito ofrece unas cuantas: 35 pisos box, espacios de 80 metros cuadrados situados sobre los boxes y con una terraza sobre la pista, que incluyen 60 entradas diarias, con un coste de 62.000 euros anuales.

"Suelen adquirirlos empresas y corporaciones de ámbito nacional, como Seat, La Caixa, Renault, Bridgestone, BMW...", explica Ramón. Otras ofertas son 18 palcos, espacios de 35 metros cuadrados situados en la tribuna frente a boxes, con capacidad para 30 personas, que se venden a 22.000 euros anuales y generalmente se reservan a acuerdos con los medios de comunicación, y 18 suites de 36 metros cuadrados situadas en la misma tribuna pero a una altura de 28 metros, lo que permite ver el 80% del trazado. Éstas se ofrecen a unos 35.000 euros anuales y las ocupan, entre otras empresas, Microsoft, HP y Repsol.

Lo más exclusivo

Sin embargo, la zona más exclusiva del circuito depende directamente del magnate de la fórmula 2, Bernie Ecclestone: el Paddock Club. Ocupa la terraza sobre boxes y reúne a los personajes más selectos del entorno del Mundial. "El 90% son personas invitadas por los patrocinadores de los equipos o por los mismos equipos, y encuentran allí un ámbito de relación distinto", explica Josep Maria Miret, jefe de prensa del RACC. Por cada invitación, Ecclestone cobra 2.400 euros. Y en Barcelona el Paddock Club suele reunir a unos 2.000 invitados.

El precio varía según los circuitos. En Montecarlo, asciende a 4.000 euros. En su restaurante exclusivo se sirve el mejor catering del circuito, en mesas con mantelería y con cubiertos de plata. Estos invitados tienen el mejor aparcamiento y bajan al pit lane dos veces al día. Pero, curiosamente, siendo los únicos espectadores que pueden acercarse a los coches y a los pilotos, suelen ser los menos interesados en la F-1.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003