El pasado día 18 de abril paseaba a mi perra por la zona conocida como El Bosc de Can Canals, situada en la zona entre los municipios de Piera y Sant Sadurní d'Anoia. En esta zona se han colocado unos carteles que indican que es un coto de caza, pero en ningún momento se prohíbe o impide el acceso a él.
Hace más de 30 años que mi familia tiene una casa en esta zona y siempre hemos paseado por allí sin que nadie nos dijese nada. Los propietarios de la finca han colocado veneno en esta zona con la única finalidad, es de suponer, de matar a los animales que entran en ella. Mi perra comió de esa comida envenenada y a los 20 minutos se puso tan enferma que no podía ni caminar y vomitaba sangre constantemente. Gracias a la ayuda de los vecinos de la zona y a la labor de los profesionales del Hospital Veterinario de Cataluña, parece que mi perra se podrá salvar y no le quedarán secuelas importantes.
Según fuentes del hospital veterinario, no han tenido la misma suerte otros animales que también han comido las sustancias que estos desaprensivos dejan en el campo, que no delimitan porque les costaría "muy caro", según su propia versión. Los vecinos de la zona iniciaremos una campaña de recogida de firmas para denunciar estos hechos con la finalidad de evitar que este desgraciado hecho le pueda suceder a otro animal.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003