Pocos alicantinos conocen con detalle la figura y trascendecia que tuvo en su época el médico Francisco Xavier Balmis. Nacido el 3 de diciembre de 1753 en el seno de una familia de cirujanos, es reconocido en toda Latinoamérica por su labor en el control de la epidemia de la viruela.
Balmis encabezó una expedición filantrópica que, en una acción pionera, llevó la vacunación antivariólica a las Américas y Filipinas durante cuatro años. Ante el azote de una nueva plaga de viruela, el 30 de noviembre de 1803 partía desde el puerto coruñés la corbeta María Pita, con una expedición dirigida por Francisco Xavier Balmis, con el propósito de extender la vacunación por las colonias españolas y mitigar así los estragos que la viruela estaba provocando por aquellas tierras. La Real Expedición de la Vacuna, sufragada por Carlos IV, recorrió Hispanomérica, Filipinas, Cantón y Macao, con 22 niños del Colegio de los Expósitos de A Coruña y su nodriza Isabel López Sedalla, quienes transportaron la vacuna, que cada semana se les iba inyectando a dos de ellos en los brazos, de las pústulas de los inoculados la semana anterior.
Los expertos en salud pública consideran que esta expedición es el primer programa internacional de cooperación en materia sanitaria.
Por este motivo, los próximos 9 y 10 de mayo las universidades de Alicante y Miguel Hernández de Elche sumarán esfuerzos en realizar un homenaje a este personaje clave en la historia de la medicina. Precisamente en Alicante se acaba de crear la Fundación del doctor Balmis Rotary Club con motivo del bicentenario de esta expedición que mitigó un brote de viruela, enfermedad que no se conocía en el Nuevo Mundo antes de la llegada de los europeos, y que diezmó la población. De allí se extendió hacia el resto de América exterminando a la mayoría de aztecas e indios, cuyo sistema inmunológico se hallaba indefenso ante tal epidemia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003