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Crónica:FÚTBOL | La jornada de Liga

El Villarreal se estrella contra sus limitaciones ante un insulso Málaga

Nada sucedió. El que quiso no pudo y al otro le daba igual. El Villarreal se estrelló contra sus limitaciones: la falta de gol, la claridad en el último pase. Y el Málaga dio un curso de indolencia y desgana. Tal vez contaba con la poca pericia del rival, a quien le tiene cogida la medida. La cosa se saldó con un triste empate, un puntito que el tiempo dictará si fue bueno para alguien o para nadie. Y se intuía, atendiendo a la escasa presión que ejercía el Málaga sobre la línea de creación del Villarreal. No hubo nada de eso.

Las dos defensas retrasadas propiciaban numerosos espacios mal aprovechados por unos y con pocas ganas de utilizarlos por los otros. Acaso la placidez de los rayos solares, la temperatura veraniega que invitaba al sesteo y no a la refriega y al maratón. El caso es que no hubo ritmo, tampoco precisión, como si nadie se jugase nada en el envite, como si los objetivos de ambos estuviesen alcanzados y hubiera que cumplir el trámite de forma funcionarial.

VILLARREAL 0 - MÁLAGA 0

Villarreal: Reina; Javi Venta, Quique Álvarez, Ballesteros, Galván (Calleja, m. 78); Josico (Medina, m. 78); Guayre, Farinós, Jorge López (Palermo, m. 69), Víctor; De Nigris.

Málaga: Contreras; Josemi, Fernando Sanz, Roteta, Valcarce; Manu (Miguel Ángel, m.70), Romero, Gerardo, Musampa (Sandro, m.70); Darío Silva y Dely Valdés (Canabal, m.81).

Árbitro: Esquinas Torres. Expulsó a Darío Silva en el minuto 66. Amonestó a Valcarce, Javi Venta, Calleja y Miguel Ángel.

Unos 14.000 espectadores en el Madrigal.

El Villarreal esperaba que el partido cayera de su lado por la inercia de la suma de aproximaciones, sin importar la calidad de éstas ni la torpeza al ejecutarlas. La timidez y el conservadurismo de Javi Venta y de Galván, sustitutos de los dos jugadores de banda sancionados, Belletti y Arruabarrena, limitó el poder de sorpresa que produce la subida de los laterales. El Villarreal echó de menos, sin duda, el bullicio que suele armar Belletti por la banda izquierda.

Si las formas del Villarreal no eran las adecuadas, peor resultó la actitud del Málaga, sin aparente ambición, como fiados al poder de desmontar defensas de la pareja Dely Valdés y Darío Silva, que tienen por costumbre mojar ante el Villarreal. Pero para eso hay que, al menos, intentar llegar, desbordar o inventar, y el equipo andaluz no estaba ayer para tales menesteres. Del Villarreal hubo poco en el primer acto y del Málaga nada.

El conjunto de Benito Floro aceleró en el segundo tramo ante la irritante desidia del Málaga, que para colmo se quedó sin Darío Silva, quien hizo lo posible por ser expulsado. Y al final lo fue a falta de 25 minutos. Todo resulto baldío, el esfuerzo de unos y la escasa oposición de los otros. No sucedió apenas nada en uno de los partidos más grises del curso en el Madrigal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003