El Racing ganó el partido que necesitaba y quería ganar para asegurarse, virtualmente, la permanencia. El Valencia perdió el encuentro que muchos de sus jugadores no deseaban mucho jugar, o al menos esa impresión dieron. La primera defensa valencianista de sus aspiraciones para entrar en la próxima Liga de Campeones no dejó de ser un fiasco. La confirmación de los objetivos racinguistas se completó con un equipo que acusó la remodelación forzada por las bajas de Regueiro y Neru y las apresuradas incorporaciones de Juanma y Munitis, apenas unas semanas después de salir del quirófano.
Benítez se desgañitó como en una final europea. Y es que los suyos apenas se exigieron más que durante media hora de los 97 minutos de que constó el partido. La mayor parte del choque se la pasaron los de Mestalla andando o poco más. Ni anticipación, ni velocidad, ni espíritu de lucha. Tan sólo resultó encomiable el afán exhibido por suplentes como Sánchez, Gavilán o Fabio Aurelio.
RACING 2 - VALENCIA 1
Racing: Lemmens; Coromina, Moratón, Pablo Casar, Juanma; Ismael, Diego Mateo; Munitis, Benayoun (Nafti, m. 80), Guerrero (Txiki, m. 69) y Bodipo (Diego Alonso, m. 74).
Valencia: Cañizares; Reveillere, Pellegrino, Ayala, Carboni (Gavilán, m. 65); Dos Santos (Mista, m. 73), Baraja; Rufete, Fabio Aurelio y Carew (Sánchez, m. 46).
Goles: 1-0. M. 10. Bodipo marca tras una jugada de Guerrero. 1-1. M. 11. Rufete remacha junto al segundo palo. 2-1. M. 25. Bodipo, en carrera, acierta de potente remate cruzado.
Árbitro: López Nieto (andaluz). Amonestó a Baraja, Fabio Aurelio y Angulo. Prolongó el partido siete minutos por las constantes pérdidas de tiempo del público al devolver los balones y de los racinguistas en su simulación de lesiones.
16.435 espectadores en El Sardinero.
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La primera parte resultó divertida, entretenida y abierta. En apenas dos minutos se marcaron do goles: Bodipo para el Racing y Rufete para el Valencia. Desde antes del primer gol, anotado en el minuto 10, el Racing ya evidenció que era otro. Su mayor peligro estaba entre la media y la delantera, esto es, en el engarce de Guerrero y Benayoun, dos de los jugadores más exquisitos de los locales. Bastaron sus desplantes, engaños, regates en largo y centros precisos y en diagonal para que el Valencia temblara y recibiera dos tantos (Bodipo volvió a marcar en el minuto 25 tras un envío largo de Benayoun).
El Valencia buscó el empate tras el descanso en un partido donde, más que las ausencias de Albelda, Aimar o Vicente, acusó la falta de concentración, la carencia del espíritu de pensar que la Liga de Campeones también pasaba por El Sardinero. Media hora escasa corriendo a orillas del Cantábrico no es suficiente cuando por la costa Mediterránea se exige entrar en Europa como lo que es, campeón de Liga. Toleró, incluso, que los racinguistas lucieran, cosa rara, exquisiteces técnicas muy aplaudidas y que hicieran desde fútbol de obreros hasta jugadas de ingenieros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003