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Crónica:FÚTBOL | La jornada de Liga

El Athletic se da un atracón de goles

El conjunto de Heynckes hurgó con éxito en los numerosos errores de la defensa de Osasuna

Osasuna picó en la trampa que le tendió el Athletic y le regaló el partido cuando más falta le hacían los puntos. Los de Heynckes presentaron un equipo defensivo y táctico sobre el papel pero que con el paso de los minutos se convirtió en un equipo flotante, casi anárquico, que desquició a los rojillos con continuos cambios de posiciones, desdoblamientos y llegadas desde la segunda línea.

Si ya la superioridad bilbaína era manifiesta, Rosado se permitió fallar una clarísima ocasión de gol y Sanzol regaló un gol en el minuto quince, en una falta demasiado lejana como para ser peligrosa. Hasta este momento, los navarros se habían presentado como un equipo alegre, muy abierto en las bandas y capaz de crear ocasiones.

OSASUNA 1 - ATHLETIC 5

Osasuna: Sanzol; Izquierdo, Mateo, Josetxo, Antonio López; Puñal (Aloisi, m. 45), Pablo García (Alfredo, m. 78); Valdo, Gancedo, Manfredini (Rivero, m. 45); y Rosado.

Athletic: Aranzubia; Javi González, Aitor Ocio (Lacruz, m. 80), Karanka, Larrazabal; Arriaga (Luis Prieto, m. 90), Yeste (Guerrero, m. 80), Alkiza, Óscar Vales, Ezquerro; y Urzaiz.

Goles: 0-1. M. 15. Aitor Ocio, de libre directo muy lejano. 0-2. M. 31. Ezquerro controla un pase de Urzaiz, se va de dos defensas por velocidad y bate a Sanzol en su salida. 0-3. M. 41. Yeste se aprovecha de una indecisión defensiva para batir al meta navarro. 0-4. M. 64. Arriaga cruza el balón a media altura ante la indiferencia de cuatro jugadores de Osasuna. 1-4. M. 69. Rivero remata de cabeza un centro medido de Valdo. 1-5. M. 76. Karanka remata un balón suelto al borde del área.

Árbitro: Pino Zamorano. Amonestó a Izquierdo, Aguirre, Aitor Ocio, Paqui, Pablo García, Alkiza. Expulsó a Aloisi de roja directa (m. 50).

14.237 espectadores en El Sadar.

Pero todo era un espejismo. Al Athletic se le puede discutir su táctica, su entrega o sus altibajos en Liga pero en la cuestión del oficio, los de Bilbao destacan sobremanera. Pese a las primeras apreturas, los rojiblancos se centraron rápidamente y comenzaron su juego de despiste, engañoso en su concepción pero certero cara al gol.

La poblada zaga osasunista fue absolutamente inoperante para frenar los ataques blanquirrojos, que dejaron en la picardía de Ezquerro y la fuerza de Urzaiz todos sus argumentos ofensivos. Así llegaron el segundo, el tercer y el cuarto gol. El agujero negro en que entró la defensa de Osasuna es inconcebible para un equipo que pretende mantener la categoría.

Pero tampoco es de recibo que un conjunto que aspira a la UEFA se ampare en la mediocridad de su rival y se esconda del partido, dejando pasar los minutos y sufriendo más de lo necesario. Al Athletic ya le ocurrió en Barcelona que el Espanyol le remontase tres goles de ventaja y, si el ataque de Osasuna fuera más operativo, los de Heynckes podían haber pasado un mal trago.

No hubo sorpresa

Sin embargo la sorpresa no llegó a materializarse. El gol de Rivero fue testimonial, una gota de rímel en el electrónico. Con un jugador menos por la expulsión de Aloisi, Osasuna se estiró y dejó que el fútbol lo llevasen Valdo y Gancedo, los dos únicos jugadores rojillos que tienen criterio suficiente para manejar el balón. El resto de sus compañeros o desapareció o se diluyó en una indiferencia trufada de vergüenza.

Y es que la renta seguía aumentando para los de Heynckes. El quinto gol fue otra nueva muestra de que ayer no era el día de la zaga rojilla. Karanka, completamente solo al borde del área, se aprovechó de un rechace y logró conectar el balón con la suficiente fuerza para que Sanzol no llegase.

El partido estaba perdido para los locales pero Gancedo se empeñó en jugar a fútbol y hasta hilvanó una buena jugada que repelió el palo de la meta bilbaína. Y es que Gancedo, tras una temporada en el infierno, aborrecido por el público y distanciado del equipo, vuelve a recordar a ese mediapunta que maravillaba en Ríver con su visión de juego y su calidad. Pero su entrega era, a todas luces, insuficiente.

Con una escandalosa goleada a su favor, el Athletic recurrió al viejo método amarrategui, que tanto se estila por el botxo, y se distrajo en tocar la pelota en el medio del campo a ritmo de minuet, un pasito para adelante y otro para atrás.

Hasta Guerrero dispuso de diez minutos de juego, aunque ya el partido no necesitaba nada más. El hara kiri de Osasuna le empuja al abismo y deja al Athletic en una posición propicia para abordar las plazas europeas. Osasuna sin gol y con la defensa rota fue un juguete para el Athletic de Yeste y compañía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003