Pregunta: ¿Qué tienen en común Mikel Astarloza, Óscar Freire, Aitor González, Juan Fuentes, Igor Astarloa, David Bernabéu, Miguel Ángel Martín Perdiguero, Ángel Edo y Francisco Pérez aparte de ser ciclistas?
Respuesta: Que todos corren en equipos extranjeros y han conseguido alguna victoria esta temporada.
El ciclismo español es un asunto de emigrantes. Cualquier observador desapasionado a quien le informaran de que han ganado más carreras los corredores a sueldo de equipos foráneos que los establecidos en los conjuntos españoles llegaría a una conclusión rápida: los directores españoles no saben fichar, dejan escaparse al extranjero a los mejores.
Uno, entonces, se imagina, por ejemplo, a Manolo Saiz, director del ONCE-Eroski, tirándose de los pelos al ver a Francisco Pérez, un gigante murciano que corre en el equipo portugués Milaneza, quedarse muy cerca de ganar la Vuelta a Romandía. O, por lo menos, buscando saber quién es su manager e intentar ficharlo a la carrera para la próxima temporada, repescar a esa joya que tuvo que emigrar a un ciclismo más pobre en busca de una oportunidad. Pero no. Saiz ni se inmuta.
"Qué va, qué va", dice el cántabro. "En ciclismo, la regularidad cuenta mucho. A nadie nos impacta ya un triunfo rápido. Ha ganado un par de grandes etapas y ya está. Además, los objetivos de mi equipo son diferentes. Pensamos en el Tour, en la Vuelta..."
El sábado pasado fue un día curioso. Dos españoles emigrados, el citado Francisco Pérez, murciano de 1,90 metros de altura y 24 años, y el catalán nacido en Sydney Juan Fuentes, del Saeco italiano, ganaron dos carreras importantes. Pérez se impuso en la etapa reina de la Vuelta a Romandía (la Suiza francófona), carrera en la que, además, alcanzó el liderato, y Fuentes en el GP de Larciano, una carrera italiana de un día con participación de primer nivel.
Fuentes está en el equipo italiano porque es amigo de Igor Astarloa, el ganador de la Flecha Valona, quien se lo recomendó al director.
Pérez corrió de amateur en el Kelme, no ganó ninguna carrera y el equipo alicantino, que aquel año ascendió a profesionales a Valverde, Riera, Juliá, Lozano y Usano, no le hizo un hueco. Emigró a Portugal al Portas de Ravessa, un equipo de tercera división donde destacó enseguida. En la Vuelta a Portugal de 2001, estaba tan fuerte que en las etapas más duras tenía que pararse a esperar al líder del equipo, Gamito, quien finalmente ganó la ronda. El año pasado corrió en el Tavira y éste ha ascendido hasta el Milaneza, el mejor equipo portugués, con el que ha tenido la oportunidad de participar en las mejores carreras europeas. Aunque se hizo famoso el viernes pasado al equivocarse de recorrido a poco más de un kilómetro de la meta cuando marchaba solo y destacado hacia la victoria-, ya había destacado hace un mes en el Critérium Internacional y hace unas semanas se había impuesto en el GP Mitsubishi, una carrera portuguesa de tres días. Ayer, en la contrarreloj final de Romandía, perdió el maillot amarillo en beneficio del americano Tyler Hamilton.
Pero no por ello Vicente Belda, el director del Kelme, lamenta no haberlo ascendido. "No puedo pasar a siete todos los años y no le puedo repescar porque le queda otro año de contrato", dice Belda. "Está muy bien lo que ha hecho, pero hay que tener en cuenta que la participación en Romandía no era de gran nivel. Habrá que ver cómo se mueve en la Vuelta a España, cuando todos los equipos españoles estemos al cien por cien. O, en otras palabras, ni él es tan bueno ni nosotros tan malos".
La misma opinión tiene Eusebio Unzue, director del iBanesto.com. "Lo que ha hecho en Romandía es impresionante, han sido exhibiciones tremendas de fuerza. No ganó por ser escalador, sino por fuerza pura", dice, "pero yo tiendo a desconfiar de los prematuros, de los corredores milagro. No sé hasta dónde puede llegar, dónde está su techo. Habrá que darle un margen, pero debería confirmar en la Vuelta".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003