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Hacienda ingresó un 9,3% más por renta del trabajo en 2002 pese a caer el empleo

La no actualización de la tarifa del IRPF en cuatro años eleva los pagos a cuenta

Hacienda recaudó el pasado año por retención del trabajo a cuenta del IRPF un 9,3% más que el año anterior, pese a que tanto el empleo como la masa salarial aflojaron su crecimiento. El total recaudado alcanzó 40.573 millones de euros, cantidad que los asalariados adelantaron a cuenta de la liquidación que deberán presentar estos días. El fuerte ritmo de aumento en las retenciones del trabajo responde, sobre todo, a que Hacienda no actualizó la tarifa del IRPF en los últimos cuatro años. Las retenciones del capital, con un tipo fijo del 18%, cayeron un 4,1%.

Estos datos figuran en el informe sobre la Ejecución del Presupuesto del Estado en 2002, que Hacienda remitió hace unos días al Congreso. La conclusión, en lo que respecta a los ingresos, son que la desaceleración económica ha hecho mella en la recaudación de los impuestos indirectos (IVA y especiales), mientras sigue muy potente la que corresponde a los impuestos directos (IRPF y sociedades). Los primeros se pagan según el nivel de consumo, mientras que los segundos se basan en la capacidad económica.

El impuesto sobre la renta es el de mayor peso -supone algo más de la mitad de los ingresos totales del Estado- y el más extendido, ya que lo declaran algo más de 14 millones de contribuyentes. Durante estos días, Hacienda tiene abierta la ventanilla (hasta el próximo 30 de junio) para que los contribuyentes liquiden cuentas por este impuesto por los ingresos que obtuvieron en 2002. Es decir, tendrán que solicitar la devolución o pagar lo que les corresponda.

Las retenciones de las nóminas (incluye profesionales, agricultores y premios) representan en torno al 90% del total, prácticamente igual que en años anteriores. El total descontado durante 2002 ascendió a 40.573 millones de euros, un 8,5% más que el año anterior. Ese crecimiento se eleva al 9,3% si se descuentan tanto en 2001 como en 2002 las deudas de retenciones de sus empleados ingresadas por las comunidades autónomas en esos dos años.

La cifra del 9,3% supone mantener un ritmo de crecimiento muy alto -el 12,3% en 2001-, si se compara con la evolución del empleo y de la masa salarial, las dos fuentes de las que se nutren estos ingresos fiscales. Según datos de la contabilidad nacional que elabora el INE, el empleo (puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo) creció un 1,3% en 2002, frente al 2,4% de un año antes. La masa salarial total aumentó un 6%, casi un punto menos que en 2001.

El mayor avance de los ingresos por retenciones del trabajo responde, en gran parte, a que la tarifa del IRPF no se ha actualizado desde 1999, el primero en que se aplicó el actual impuesto. Las retenciones se calculan en base a esa tarifa, la misma con la que a mediados del año siguiente se efectúa la liquidación. Es una tarifa progresiva (se paga proporcionalmente más cuanto más alto es el suelo), y si no se adapta a la inflación, los aumentos en nómima implican pagar un sobrecoste por una renta que no ha supuesto una mejora del poder adquisitivo. El año 2002 ha sido el último en que se ha aplicado a las retenciones el impuesto que reformó el Gobierno del PP en 1999 y la declaración que se presenta ahora también es la última. Desde febrero de 2003 han entrado en vigor las retenciones del nuevo IRPF, que se declarará a mediados de 2004. La rebaja media es del 11,1%, porcentaje que no llega a cubrir el pago de más que se ha producido en estos últimos cuatro años por no tener en cuenta la inflación. La segunda fuente de ingresos por retenciones es la de las rentas del capital, con un comportamiento dispar a las del trabajo. La diferencia es que aquí no influye la inflación, porque se aplica un tipo fijo del 18% (un 15% con el nuevo IRPF). No es, por tanto, un tipo progresivo, como ocurre en las rentas del trabajo.

El volumen recaudado por rentas del capital ascendió a 2.644 millones de euros el pasado año, cifra que representa un a caída del 15,2% sobre 2001. El pasado año se produjo un cambio contable en la imputación de intereses de la deuda pública, que hace no comparables las cifras de un año y otro. Si se elimina este efecto, la caída es del 4,1% y responde a que los dividendos y los intereses de cuentas se han recortado, por la caída de los beneficios de las empresas y del precio del dinero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003