José María Aznar López se despide. El presidente lidera estos días su última campaña electoral como jefe absoluto en el PP y en el Gobierno. La próxima convocatoria a urnas (octubre en Cataluña) cogerá al PP con nuevo candidato a la presidencia del Gobierno, un proceso que Aznar resolverá a la vuelta de las vacaciones.
Lo que se dilucida ahora, según quienes pretenden jugar el partido de la sucesión, es definitivo para entender las decisiones futuras. Aznar (22 mítines en 14 días) ha convertido estas elecciones autonómicas y municipales en otra apuesta personal: impuso una revolución en Madrid (cambió a Álvarez del Manzano por Alberto Ruiz-Gallardón, y a éste por Esperanza Aguirre), sorprendió con su presencia en el puesto de cierre por Bilbao y dirigió según su criterio la crisis de Irak, pese a tener en contra al 90% de los españoles, según los sondeos, y a algún dirigente popular de influencia ya irrelevante.
"Aznar quiere ganar las elecciones. Elegirá a quien tenga más posibilidades de vencer"
"Empieza una batalla silenciosa. El ruido perjudica al partido y no le gusta al jefe"
Los tres vicesecretarios, Jaime Mayor, Mariano Rajoy y Rodrigo Rato, tienen su particular campaña. Mayor se empleará a fondo en el País Vasco, Rajoy en Galicia y Rato en Madrid. Ninguno compite el 25-M pero su campaña y los resultados les afectarán: son los tres con más papeletas para suceder a Aznar.
Un ministro reduce el trío:
- "No hay tres en disputa, ya sólo hay dos. Y Rato y Rajoy se pondrán de acuerdo si hace falta".
Otro apostilla:
- "Lo único importante es ganar con seguridad. Si ganamos, habrá para todos".
Uno de los más antiguos ministros de Aznar discrepa de ese diagnóstico reduccionista.
- "¿Qué sólo hay dos? Yo creo que no. Puede que sean cinco, o seis. O más. El partido de la sucesión no ha empezado todavía".
Acabada la guerra, todos interpretan que lo peor ha pasado y algunos han optado por la euforia. Además, las encuestas que reflejan un batacazo electoral son cada día menos unánimes. En el último almuerzo de algunos lunes de los tres vicesecretarios con el secretario general, Javier Arenas, concluyeron que están a punto de recuperar el respaldo ciudadano: "Hemos pasado del pronóstico de desastre a la posibilidad de un resultado más que regular".
En mitad de la guerra las encuestas internas del partido les situaron hasta 18 puntos por debajo del PSOE. Después de Semana Santa, con Husein derrocado y desaparecido, la distancia con los socialistas se había reducido a sólo siete puntos y seguía estrechándose. Ahora dicen que ya tienen cierta ventaja y que ganarán el 25-M.
Entre los ejemplos más claros de esta nueva euforia está Madrid. En la sede del PP se hablaba de que el desastre podía tumbar también a Alberto Ruiz-Gallardón. Éste sólo tenía unas décimas para revalidar la mayoría absoluta, según las encuestas. En la última semana, esos mismos dirigentes respiraban aliviados con sondeos que muestran una mayoría absoluta clara para Gallardón.
- "El partido de la sucesión se jugará a finales de agosto", explica un ministro. "Aznar llamará a personas significativas del partido para conformar su decisión".
Se podría así reeditar Perbes, pero quizá con Aznar ya de vuelta en La Moncloa. Perbes fue el cónclave veraniego de agosto de 1989 en el que Federico Trillo, Rodrigo Rato, Juan José Lucas y Francisco Álvarez Cascos convencieron a Manuel Fraga de que el liderazgo de AP debía pasar a alguien que, en los momentos más difíciles, hubiera sido capaz de ganar unas elecciones. Ese alguien era Si hay fracaso electoral pero se mantiene la alcaldía de Madrid y la Comunidad Valenciana, se pasaría de tres a cinco candidatos: Con la incorporación de Ruiz-Gallardón -"yo nunca he dicho que no a lo que me ha pedido mi partido", declaró el viernes-; y la de Eduardo Zaplana, ministro de Trabajo, líder indiscutido del PP valenciano y, según sus detractores, el "hombre de Carlos Aragonés en el Gobierno". Aragonés es el jefe de gabinete de Aznar, no aparece nunca en prensa y es más temido que querido.
José María Aznar, entonces presidente de Castilla y León. Aznar no era el candidato preferido por Fraga, que se inclinaba por Isabel Tocino.
- "Aznar sólo quiere ganar las próximas elecciones. Y elegirá al que más posibilidades tenga de ganar", cuenta uno que oposita a la sucesión.
Si hay fracaso electoral pero se mantiene la alcaldía de Madrid y la Comunidad Valenciana, se pasaría de tres a cinco candidatos: Con la incorporación de Ruiz-Gallardón -"yo nunca he dicho que no a lo que me ha pedido mi partido", declaró el viernes-; y la de Eduardo Zaplana, ministro de Trabajo, líder indiscutido del PP valenciano y, según sus detractores, el "hombre de Carlos Aragonés en el Gobierno". Aragonés es el jefe de gabinete de Aznar, no aparece nunca en prensa y es más temido que querido.
El presidente jugó con la hipótesis de Ruiz-Gallardón hace una semana en Santander. Pero, aparentemente, para descartarla: "Cuando hagáis la lista de los mejores, ponedle a él", proclamó para apostillar: "Por eso será el mejor alcalde de Madrid". Llegar a ser el mejor alcalde de Madrid lleva su tiempo.
- "Pero si el resultado es igual o mejor que en 1999, donde tendrán una grave crisis de sucesión será en el PSOE", ironiza un alto cargo del PP. "Aznar será el vencedor de estas elecciones, después de todo lo que ha caído a cuenta de Irak, y tendrá manos libres para designar a quien prefiera".
Esto recuperaría para las quinielas a alguien tan querido por Aznar como Ángel Acebes. "Es hombre de convicciones y es una buena persona", asegura un partidario del ministro del Interior.
Entre los dirigentes del PP se aireó hace pocas semanas otra hipótesis:
- En las próximas elecciones generales, el número uno por Madrid y candidato a presidente del Gobierno será Rato y el dos, Ruiz-Gallardón. Así, la victoria está garantizada. Uno será presidente y el otro vicepresidente tras dejar la alcaldía de Madrid. Pero se puede ser número dos en las listas, diputado y alcalde.
Antes de que Aznar inicie el proceso que llevará a la elección de sucesor aplastando teorías y ficciones, los candidatos se preparan para una batalla que por fuerza ha de ser silenciosa: el ruido perjudica al partido y no le gusta al jefe.
- "Si Aznar tuviera que elegir hoy, designaría a Rajoy. Es el único que no se ha escondido en la guerra. Otros, como Rato y, sobre todo, Mayor, han preferido un segundo plano", señala un viejo amigo del vicepresidente primero.
- "Es, de los tres, el que más se parece a Aznar. Y entre sus virtudes tiene las tres pes del presidente: prudencia, paciencia y perseverancia", afirma otro ministro.
Quienes así hablan recuerdan que no todos en el PP han participado con igual "convicción, determinación y coraje" en el órdago por la guerra que Aznar echó entre el rancho de Bush y las Azores.
Aparentemente para criticar al PSOE, Aznar enfatiza en casi todos sus últimos discursos que "en los momentos difíciles es donde se mide a las personas y a los partidos". Enseguida sigue diferenciando entre los que "dan la cara" de los que no.
Rato se ha defendido de estas acusaciones soterradas en varias entrevistas de radio. Ha insistido en que se ha encargado de las cuestiones económicas que han acompañado a las crisis de Irak y del Prestige, que en ningún caso se ha escondido y que ha hecho su trabajo.
De Mayor Oreja, democristiano, y -por lo mismo- de Javier Arenas, desconfían quienes vienen de los tiempos duros de AP y recuerdan cómo acabó la UCD.
- "Jaime tiene un discurso monolítico. Sólo habla del País Vasco. Le nombraron director del programa electoral y evitó coordinar la campaña para que no le salpicara un posible fracaso", afirma un crítico.
La posibilidad de fracaso, es decir, de obtener un resultado algo peor del 34,4% logrado en 1999, se admitía como probable antes del Prestige, cuando hace siete meses se puso en marcha la maquinaria electoral. "La izquierda está más implantada en muchos pueblos y nosotros tenemos que competir con independientes o grupos locales que en las generales ni se presentan", aseguran en el PP.
Las críticas a Mayor también tienen réplica en su partido: "Es el que tiene un discurso político más elaborado y más próximo a las tesis de Aznar", señalan sus partidarios. "Es el que mejor sale en las encuestas y no es que se haya escondido, es que no está en el Gobierno". Pero su estrategia de enfrentamiento sobre todo en el País Vasco, incomoda a quienes prevén que el próximo presidente del Gobierno deberá tender puentes con CiU o, aunque ahora parece imposible, quizá con el PNV.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003