Dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía destinados en el puerto de Ceuta han quedado en libertad con cargos después de que fueran detenidos el pasado viernes en el transcurso de una intervención contra una red de tráfico de inmigrantes que operaba entre Marruecos y Algeciras. A los funcionarios se les acusa de facilitar el paso de inmigrantes marroquíes en el embarque de la estación marítima de la ciudad autónoma, así como de advertir al resto de la organización cuando era el momento propicio para acceder a los buques que cubren el servicio entre las dos orillas del Estrecho. El juez les ha dejado en libertad, aunque les acusa de un presunto delito de cohecho y otro contra la libertad y los derechos de los extranjeros.
Además de a sus dos compañeros, la Policía Nacional detuvo a otras cuatro personas, entre ellos al cabecilla de la red, un ciudadano marroquí residente en Algeciras, y tres inmigrantes, dos mujeres y un hombre con documentos de viaje de Bélgica y Alemania, previamente robados y con sellos de entrada falsificados. Se da la circunstancia de que el responsable de la organización fue detenido en Algeciras por agentes de la Unidad contra Redes de Inmigrantes y Falsificación Documental (UCRIF) de la Policía Nacional cuando desembarcaba de uno de los transbordadores con un inmigrante marroquí oculto en su vehículo, mientras que los funcionarios fueron arrestados cuando presuntamente tramitaban el traslado de las dos mujeres.
La red captaba en Marruecos a sus víctimas, personas interesadas en llegar a la península como fuera. Los inmigrantes eran introducidos clandestinamente a través del puesto fronterizo de Tarajal y ocultos en pensiones y viviendas de seguridad hasta el momento de embarcar, que era decidido por los agentes, presumiblemente, cuando ambos se encontraran de servicio en la estación marítima. Cada uno de los inmigrantes abonaba a la organización unos 6.000 euros por su viaje a Algeciras, donde se levantaron las sospechas.La operación conjunta entre las comisarías de uno y otro lado del Estrecho, continúa abierta.
No es la primera vez que la Delegación del Gobierno tiene que informar de funcionarios policiales implicados en redes de tráfico de personas. En 2001, un guardia civil y un policía a punto de jubilarse fueron detenidos en el puesto fronterizo del Tarajal, como presuntos integrantes de otra red dedicada a la inmigración clandestina, cuando ambos dejaron atravesar la frontera a un vehículo en cuyo interior se escondía una mujer marroquí.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003