El ministro alemán de Defensa, Peter Struck, inició ayer el primer viaje de un miembro de su Gobierno a EE UU desde la guerra contra Irak, que ha tensado considerablemente las relaciones entre los dos aliados. El motivo de la visita es la participación de Struck en una reunión de titulares de Defensa de la OTAN, pero el ministro aprovechará su estancia en Washington para entrevistarse con la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, y tal vez con el secretario de Estado, Colin Powell. No está previsto, en cambio, que Struck mantenga una reunión bilateral con su colega de EE UU, Donald Rumsfeld, uno de los políticos del Gobierno de George W. Bush que más vehementemente ha criticado la actitud de Alemania en la crisis de Irak.
Las diferencias sobre la cuestión son profundas. La nueva doctrina de Defensa de EE UU, en particular la noción de ataque preventivo, preocupa al Ministerio alemán de Exteriores, y el canciller Gerhard Schröder recalcó el viernes que para que funcione la relación transatlántica y para el bien del equilibrio mundial, Europa debe ser un socio más autónomo.
Por otra parte, tanto Washington como Berlín desean volver a cierta normalidad en la relación bilateral y esperan aprovechar la nueva fase que se abre ahora en Oriente Próximo para lograrlo. Prueba de ello ha sido la primera visita de un miembro del Gobierno de Bush a Alemania desde el comienzo de la guerra contra Irak. El representante de Comercio Exterior, Robert Zoellick, que visitó Berlín y Múnich el pasado fin de semana, insistió en la necesidad de evitar que las diferencias sobre Irak dañen las relaciones económicas entre Europa y EE UU.
La serie de visitas bilaterales entre EE UU y Alemania continuará este lunes con un viaje a Washington del consejero de Política Exterior de Schröder, Bernd Mützelburg, mientras a mediados de mayo Colin Powell debería visitar Berlín.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003