Babcock Borsig España camina irremediablemente a una solución traumática que pasa por el cierre o una nueva reestructuración laboral. Nadie quiere hablar del final del fabricante vasco de bienes de equipo, ni la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), antigua propietaria, ni la representación sindical. Sin embargo, lo que hace un par de meses parecía imposible, una nueva reestructuración, es cada vez mayormente aceptada. La SEPI busca un nuevo socio industrial y tiene tres ofertas sobre la mesa. Los sindicatos, con sus más y sus menos, aceptarían una reestructuración laboral si se garantiza un proyecto industrial con un respaldo financiero.
El acuerdo de privatización, por el que se mantuvieron 673 trabajadores de 1.100 en octubre de 2001, le costó al Estado 1.274 millones de euros, incluyendo las pérdidas de los últimos cinco años y las aportaciones de dinero público directas al proceso.En el consejo de administración de Babcock, cuyo capital es al día de hoy 100% de la alemana Borsig, participan los dos principales sindicatos en la empresa, UGT y CC OO. Desde el primero, sin entrar a discutir cifras, se condiciona directamente la salida de trabajadores a un proyecto industrial sólido con respaldo financiero. Desde el segundo no se quiere hablar directamente de aceptar nada hasta que se sepan las condiciones. Así, creen que una empresa de 200 trabajadores sería un mero taller y no un fabricante de bienes de equipo y que, por tanto, se debe mantener el plan industrial. En cualquier caso, en la fábrica de Galindo ya se hacen cuentas sobre quienes serán los siguientes en prejubilarse. Lo más probable es que afecte a los nacidos en los años 1950, 1951 y 1952.
Dado que los actuales dueños, la alemana Borsig, que suspendió pagos el pasado 5 de julio con un pasivo de 800 millones de euros, no aporta soluciones, es la SEPI la que se ha convertido en el último responsable para los trabajadores. La sociedad pública se encuentra buscando socio y actualmente sabe de tres posibles candidatos. El que se encuentra en un situación más avanzada es Construcciones Navales del Odiel cuyo plan industrial pasaría por contar con una plantilla de 330 trabajadores y por no asumir dos filiales: Isotron y Babcock Montajes. Fuentes sindicales aseguran que detrás de esta propuesta está un grupo chileno.
La segunda opción, que ha mantenido un primer contacto con SEPI, es un grupo formado por antiguos directivos de la ya desaparecida Mecánica de la Peña, Daniel Salazar y José Luis Elgoibar. Estos dos ejecutivos buscan el apoyo de otros empresarios vascos para lanzar un oferta sólida por la compañía. La preocupación sindical por esta oferta no es tanto por el perfil de los gestores sino por el apoyo financiero que puedan encontrar. El último grupo interesado, que, según fuentes de la SEPI, aún no ha contactado con ellos, sería extranjero.
Babock tiene asegurada un cartera de pedidos de 190 millones de euros y capacidad financiera hasta octubre.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003