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Los astronautas de la estación espacial vuelven a la Tierra

El aterrizaje se desvió 500 kilómetros del lugar previsto en las estepas de Kazajstán

Los miembros de la sexta expedición a la Estación Espacial Internacional (ISS), los estadounidenses Ken Bowersox y Don Pettit, junto con el ruso Nikolai Budarin, aterrizaron ayer de madrugada en las estepas de Kazajstán. Las primeras horas de su regreso fueron de nerviosismo, porque los astronautas sólo fueron localizados dos horas después y tuvieron que esperar más de otras dos a los helicópteros de rescate. La demora se produjo porque la nave Soyuz, en la que regresaron, cayó a unos 500 kilómetros del lugar previsto. Los cosmonautas llegaron en perfecto estado de salud y abandonaron la Soyuz por sus propios medios. Al divisar un avión de reconocimiento Antónov, le hicieron señas. Fueron transportados al aeropuerto de Astana.

La expedición es la primera que vuelve en una nave rusa. Normalmente los astronautas de la ISS regresan en los transbordadores de EE UU, pero tras la catástrofe del Columbia, el pasado l de febrero, los vuelos han sido suspendidos. Bowersox, Budarin y Pettit, que estaban en la ISS desde noviembre, tuvieron que prolongar dos meses su estancia en órbita, hasta los 161

días.

Un tripulante menos

Ahora han sido reemplazados por la séptima expedición, compuesta de sólo dos astronautas, Yuri Malénchenko y Edward Lu, que llegaron a la ISS hace una semana. Las autoridades redujeron en un miembro la tripulación de la estación, para ahorrar recursos, ahora que los transbordadores no abastecen la ISS y todo lo necesario debe ser llevado, de momento, por las naves rusas: las de carga Progress y las tripuladas Soyuz.

La Soyuz con los tres astronautas se desacopló de la ISS como estaba previsto a la 0,40 de ayer, hora peninsular española, pero al entrar en la atmósfera terrestre sucedió un imprevisto que hizo que la nave tuviese que maniobrar para el aterrizaje según el llamado régimen balístico, el peor para los tripulantes, que sufren sobrecargas nueve veces superiores a lo normal.

La nave tocó tierra a las 4,14 al norte del mar Aral y a casi 500 kilómetros de distancia del lugar programado, que se encontraba cerca de la ciudad kazaja de Arkalik.

Yuti Kóptev, director de la Agencia Espacial de Rusia, dijo que no había que dramatizar, ya que el régimen balístico de descenso forma parte oficial del programa de vuelo, pero reconoció indirectamente que la situación de ayer fue extraordinaria al informar que en la astronáutica rusa "ha habido sólo dos descensos balísticos: uno de una nave pilotada y otro de una no pilotada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2003