El presidente del Parlament, el democristiano Joan Rigol, pidió ayer "disculpas muy sentidas" a los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad, a los que había llamado "animales" en tono de broma en una conversación privada que se oyó en la sala de prensa del Parlament por un error del sistema de megafonía. El vicepresidente primero de la Cámara, el socialista Higini Clotas, apostilló: "Lo han sido mucho y, a veces, lo continúan siendo". Los sindicatos de la policía nacional y de las asociaciones de la Guardia Civil pidieron la dimisión de Rigol.
La tormenta política de ayer no estaba en ningún guión: salió de una broma del presidente del Parlament, al que le gusta acompañar la dinámica parlamentaria de comentarios jocosos. Pero ayer la broma le costó cara: hablaba con el micrófono cerrado, pero sus comentarios se oyeron en la sala de prensa por un error en el sistema interno de megafonía.
Un diputado le preguntó a Rigol si iban a debatir sobre "los animales", en referencia a la propuesta de protección de los animales incluida en el orden del día. Rigol, creyendo que mantenía una conversación privada, contestó: "No, ahora toca otro tipo de animales, las fuerzas y cuerpos de seguridad". El vicepresidente primero de la Cámara, Higini Clotas, le siguió la corriente: "Lo han sido mucho y todavía, a veces, lo continúan siendo", apostilló.
"Comentario inadecuado"
No habían pasado ni 20 minutos cuando Rigol convocó a los medios de comunicación para pedir públicamente "disculpas muy sentidas". "Es un comentario inadecuado, que trasciende la simple bromita y que repercute en el respeto que tengo hacia la gente que garantiza nuestra seguridad", añadió.
El presidente de la Cámara se puso en contacto telefónico con la delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García-Valdecasas, para pedir disculpas por el comentario y remitió misivas al jefe superior de Policía de Cataluña, Miguel Ángel Fernández Rancaño, y al general de brigada jefe de la 7ª región de la Guardia Civil, Manuel Fuentes Cabrera. En la carta Rigol "lamenta profundamente" lo sucedido.
Por su parte, el socialista Higini Clotas quiso aclarar su comentario y dijo que se refería "estrictamente a los regímenes dictatoriales". "No tiene nada que ver con la situación actual", insistió.
Los comentarios de Rigol provocaron la indignación unánime de los sindicatos policiales y de las asociaciones de la Guardia Civil, que reclamaron unánimemente la renuncia del presidente de la Cámara catalana "por un mínimo de decencia democrática".
José Manuel Sánchez Fornet, secretario general del Sindicato Unificado de Policía, declaró a Europa Press que Rigol "no está preparado para desempeñar su cargo". "Ha insultado a quienes se juegan la vida para protegerle; que se vaya", añadió. El resto de sindicatos policiales se expresaron en la misma línea y el secretario general del Sindicato Profesional de Policía Uniformada, Lorenzo Lebreda, incluso afirmó que Rigol "ni siquiera puede ser ya el responsable de una asociación de vecinos".
La de ayer fue la mañana horribilis de Rigol.
Poco después del incidente hubo otro error técnico que puso en aprietos al presidente de la Cámara. Una votación que tenía que ser secreta se reflejó pormenorizadamente en el marcador electrónico. El despiste puso de manifiesto que tres diputados muy cualificados -sentados en los primeros bancos de CiU y el PSC- votaron en contra de lo propuesto a sus respectivos grupos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003