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Saura acusa a CiU de promover un modelo de desarrollo insostenible

El presidente de ICV defiende la producción de energías alternativas

El próximo Gobierno de izquierdas tendrá que cambiar el modelo de desarrollo insostenible que ha promovido CiU, y la prueba de fuego de si el cambio es real o de escaparate será el apoyo a los productos sostenibles, afirmó ayer el presidente de ICV, Joan Saura. La presencia de ICV en ese Gobierno servirá para impulsar el cambio, apoyar a las industrias ecológicas y construir una Cataluña en la que no predomine el cemento.

Seat no puede ni debe cerrar, pero la tarea del Gobierno no es impulsar el coche privado y construir carreteras o promover autopistas en concesión, sino apostar por el transporte público. Tan defendibles son los puestos de la empresa automovilística como los de Alstom en Santa Perpètua, amenazados por una política errática de concesiones de alta velocidad por parte del Partido Popular.

Una empresa que construya transporte público es una empresa más ecológica que una que fabrique vehículos privados, explicó ayer Joan Saura para poner un ejemplo de lo que propone cuando defiende el apoyo a industrias sostenibles. Parte de dos afirmaciones que, en su visión, son complementarias y explican el presente catalán. "La Cataluña de hoy no es sostenible" es la primera. La segunda: "El principal problema de Cataluña es CiU", que ha promovido una "Cataluña insostenible".

Insostenible en todo, en materia energética y en política de abastecimiento de agua, en movilidad y en la gestión de residuos, explicó el presidente de la formación ecosocialista.

Un ejemplo: Cataluña tiene, según datos del propio Gobierno catalán, una capacidad de producción de energía eólica equivalente a 5.000 megavatios. La propuesta gubernamental prevé producir apenas 1.000. Frente a estos datos, Saura esgrime los de otros territorios donde los verdes han tenido capacidad de decisión. Alemania, en 1991, producía 66 megavatios; el pasado año produjo 5.600. Pero es que también fue capaz de generar 440 con energía solar, en un país donde el sol no es un fenómeno especialmente abundante en comparación con el Mediterráneo. Y más cerca: en Navarra, el 35% de la energía que se consume es renovable, recuerda Saura.

Para promover esto hay es necesaria una doble política. Por una parte, de apoyo a las empresas que apuesten por productos verdes, que en el mercado tendrán cada vez mayor demanda; por otra, una política fiscal disuasoria para las industrias contaminantes y lo mismo respecto a las que utilicen energías no renovables.

Pero, para ICV, no se trata sólo de medidas concretas en ámbitos específicos, sino de cambiar el modelo de desarrollo, de promover una Cataluña donde no predomine el cemento. "No puede ser que todo se arregle con más infraestructuras inmensas que acaban siendo una inmensa herida en el territorio", explicó. Y sobre todo, no puede ser que la acción del Gobierno no responda a los intereses generales de la población, sino que venga determinada por la influencia que en él ejercen las grandes empresas, inmobiliarias, constructoras, concesionarias, etcétera. Y ésa, enfatizó Joan Saura, ha sido la de CiU: una política sometida a los intereses de los grandes grupos económicos, incluso contra los intereses de los catalanes.

El diputado de ICV aportó algunos datos: la emisión de gases vinculada al ciclo energético ha aumentado el 49,9% entre 1990 y 2000, mientras que el acuerdo de Kioto preveía que en España aumentara el 15% hasta 2010. En paralelo, la aportación de las energías renovables al consumo ha caído del 4,7% en 1992 hasta el 2,7% en el momento presente. El consumo de agua ha aumentado el 14% y la carretera sigue siendo el medio principal para el transporte de mercancías. El 73% de los espacios de interés natural han sufrido agresiones de diverso tipo y el 80% de la zona boscosa carece de plan de protección.

Pero el Gobierno catalán se muestra complaciente con los promotores privados que devoran el territorio, según el presidente de ICV, con desprecio de los valores naturales y del equilibrio territorial. Frente a ello, Joan Saura defiende un urbanismo denso, que preserve el territorio y que conecte a la población con transporte público.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003