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Unos destrozos en una playa nudista de Badalona avivan el enfrentamiento entre vecinos y Ayuntamiento

Una demostración de intolerancia para unos y una imposición para otros. La ubicación de un solario nudista en unos terrenos del barrio de Manresà de Badalona ha abierto un duro conflicto entre el Ayuntamiento y los vecinos de la zona. En los últimos días, la zona habilitada para los naturistas ha sido objeto de varios destrozos en las duchas y la vegetación. Pese a que se desconoce la autoría de estos actos, los incidentes han avivado el enfrentamiento entre ambas partes justo en la semana en la que han aparecido los primeros bañistas.

La disputa empezó hace dos años, con el anuncio del comienzo de las obras del puerto de la ciudad en la antigua playa nudista. Esta circunstancia obligó al consistorio a buscar otra ubicación para el baño de este colectivo. Al final, eligió los antiguos terrenos de una fábrica de lejía situada en Manresà. La decisión indignó a muchos de los vecinos de la zona, que consideraron que el consistorio optó por este solar al hallarse en "un barrio poco conflictivo que se resigna a aceptarlo todo".

No obstante, este espacio dista mucho de parecerse a una playa. Se trata de una plataforma de arena sin acceso directo al mar ahora adecuada como solario. La concejal de Medio Ambiente en funciones, Muntsa Niso, culpó de la situación al Gobierno central. "Hace dos años presentamos un proyecto de reforma de esta playa para retirar las rocas y regenerar la arena. Aún no hay respuesta", afirmó Niso. Por ello, el consistorio ha acondicionado el espacio con la instalación de dos duchas y la creación de varias dunas y vegetación como "medida temporal".

La asociación de vecinos de Manresà lamenta sobre todo que la playa no reúna los requisitos necesarios para la actividad nudista. "Hay espacios que protegen mejor la intimidad. Esto es una vitrina de expositor", afirmó el presidente de la asociación de vecinos, Fèlix Gener.

El responsable de la entidad aseguró que los vecinos sobre todo están molestos por la forma en que las autoridades han impuesto la decisión. "Es cierto que los ancianos dicen que es libertinaje, pero en general no dirigimos nuestras quejas contra los nudistas, porque creemos que tienen derecho a tener su espacio. Pero el Ayuntamiento nunca ha buscado el consenso", lamentó.

Gener afirmó desconocer los destrozos en el solario. En cambio, Niso, pese a no querer relacionar a los vecinos del barrio con los incidentes, afirmó: "Lo cierto es que el sábado oímos las quejas de la entidad y resulta que esta semana se han producido estos actos, que son señal de una actitud de intolerancia y de inmadurez democrática".

En estas circunstancias, el presidente del Club Catalán de Naturismo, Pep Martín, expresó su intención de mantener una posición conciliadora para llegar a una resolución. Por si ésta no llega, el Ayuntamiento ha reforzado la vigilancia policial en la playa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003