Durante el pasado mes de mayo se registraron temperaturas máximas inusualmente altas, que superaron los 30 grados en las comarcas catalanas del interior, en las provincias de Girona y de Lleida. A lo largo del mes se han registrado las máximas y las mínimas más altas desde 1961, aunque no se ha batido ningún récord histórico, ya que en la década de 1920 se alcanzaron los 34 grados de temperatura, según el Instituto de Meteorología. La falta de lluvias durante casi todo el mes y la persistencia de un anticiclón con vientos cálidos procedentes del norte de África han sido factores decisivos para este aumento de las temperaturas.
La media de las temperaturas máximas a lo largo de mayo en las comarcas de Lleida y de Girona ha pasado de 21 grados a 24, y la media de las mínimas se ha desplazado de 10 a 12.
La sensación de calor ha sido también más pronunciada que en años anteriores.
En Girona se alcanzaron los 32 grados el sábado 31 de mayo. Temperaturas similares se produjeron en las jornadas anteriores. "Si bien no son récords históricos, lo cierto es que superar los 30 grados en el mes de mayo no es algo habitual, y tampoco lo es que se supere esa temperatura durante tantos días seguidos", afirmó Alejandro Martínez, meteorólogo del grupo de previsión del Instituto de Meteorología.
En Barcelona y en Tarragona las temperaturas han sido igualmente altas, aunque no se han alcanzado cifras extraordinarias. Esto se debe a que la proximidad del mar suaviza considerablemente el calor, al contrario de lo que sucede en las comarcas del interior de Cataluña.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003