Manuel Gómez Pereira ha aparcado su ambicioso proyecto El hijo enamorado, la historia bíblica que interpretarán Juan Diego Botto y Pilar López de Ayala, para centrarse en Cosas que hacen que la vida valga la pena, una comedia agridulce sobre una trabajadora del Inem y un profesor de autoescuela en paro.
Escrita por Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano, la película empieza a rodarse en Madrid el próximo lunes. Durante seis semanas, y con un reparto encabezado por Ana Belén (que ya trabajó con Gómez Pereira en El amor perjudica seriamente la salud) y Eduard Fernández, la película supone el regreso de Gómez Pereira tras el patinazo comercial de Desafinado (2001), su anterior película.
Cosas que hacen que la vida valga la pena, producida por Boca a Boca junto al que fuera su antiguo socio, César Benítez, es según su director, "la historia de dos tipos anónimos y comunes, dos personas que están pasando por una fuerte crisis personal".
Hortensia (Ana Belén) trabaja en una oficina de empleo: "Es una mujer madura, serena, infeliz", explican las notas de producción. "Como otras tantas de su generación, su marido la cambió como cambió el coche por un modelo más vistoso y más nuevo. Su esperanza de volver a experimentar el amor es nula. Ha sufrido una depresión y acaba de dejar la medicación". Jorge (Eduard Fernández) es un parado joven y poco sereno, pero que también sale de una profunda depresión tras un accidente laboral. "Él", explica Gómez Pereira, "era profesor de autoescuela, pero un accidente le inhabilita". "La gran diferencia entre ambos es que Hortensia ha tirado la toalla, convencida de que el futuro no le deparará ninguna sorpresa, y en cambio Jorge ha decidido que su vida tiene que ir a mejor".
"Me apetecía contar una película sencilla", afirma el director, "una historia cuyo tono no fuera el de una comedia al uso. La dificultad es encontrar ese tono de realismo que pide el conflicto de los personajes. Quería buscar una historia en la que el espectador se sintiera identificado".
Aunque se trate de una película más "pequeña" (tres millones de euros) que las anteriores ("¿es que sólo puedo hacer proyectos de más seis millones de euros?"), para Gómez Pereira no se trata de una vuelta a Boca a boca o Entre las piernas. "No tienen nada que ver, ni en el tono ni en la historia".
Gómez Pereira ha optado para su nueva película por una pareja que, en principio, "no pega mucho": Ana Belén y Eduard Fernández. "Eso me gustó, creo que existe un grado de sorpresa interesante en unirles, son dos grandes actores que tienen mucho que dar a los personajes y la intuición me dice que funcionarán juntos".
Una historia que se cruza
Esta película es una historia que se cruzó, no era un guión escrito para mí, pero lo leí y me atrapó. Quería hacer antes El hijo enamorado, pero se trata de un proyecto caro y complejo, una coproducción que necesita tiempo. En el camino apareció esta historia, que no desplaza a la otra, sólo se cruza en su camino". Manuel Gómez Pereira reconoce que el descalabro comercial de su anterior película, Desafinado, le hizo replantearse ciertos aspectos de su trabajo. "Finalmente, creo que todo lo que ocurrió con Desafinado me hizo reflexionar y asumir errores, al menos en la parte que me tocaba. Cuando decides hacer una película es porque para ti tiene sentido, aunque su recorrido y desarrollo no fuera el esperado. Lo ocurrido con Desafinado no me ha creado ninguna incertidumbre hacia mi trabajo, esa incertidumbre hubiera sido igual si hubiera sido un éxito. Lo único que me ha ocurrido es que de alguna manera me he replanteado muchas cosas, pero lo fundamental, que es seguir adelante, sigue igual de intacto". Y el director añade: "Que la película sea grande o pequeña no importa mucho, lo importante es que te apetezca contar la historia".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003