Hannsjörg Voth (Bad Harzburg, Alemania 1940) salió de Europa hace años en busca de tierras vírgenes. Llegó hasta un desierto de Marruecos y se quedó para crear sus proyectos más monumentales. Las fotografías, maquetas y diseños de estas tres obras de estructura arquitectónica centran buena parte de la exposición que ayer se inauguró en el IVAM y que pone de relieve la maestría de Voth en el dibujo. "Soy un artista que hace formas; no soy arquitecto que hace casas; hago lo que quiero y además a los arquitectos les financian sus obras", comentó Voth sonriendo.
El artista alemán se ha financiado la construcción en la llanura marroquí de Marha, a los pies de la cordillera del Atlas, de sus tres obras de mayores dimensiones: Escalera celeste, de 16 metros de altura, Espiral áurea, en cuyo interior vive durante medio año, y La ciudad de Orión, con siete torres que apuntan a la legendaria constelación. Para ello trabaja el otro medio año en Alemania, sobre todo como dibujante.
Esta faceta destaca fundamentalmente en la exposición que revisa toda la trayectoria de uno de los artistas que "más se ha detenido y más ha profundizado en el paisaje y su poder para revelar mitologías personales y signos culturales", explicó el director del IVAM, Kosme de Barañano, según recoge Europa Press. También son reseñables las fotografías de sus últimas obras, realizadas por la mujer de Voth, Ingrid Armslinger.
La exposición está integrada por 200 piezas correspondientes a 19 proyectos como la escultura Viaje al mar, que recorrió el río Rhin para morir al llegar a la desembocadura o La barca de piedra, que construyó frente al mar en Holanda.
Voth "se plantea superar los límites mercantilistas del arte" y actuar en la esfera pública,buscando la naturaleza cero, lo que no está explotado por las actividades humanas, "el lugar idóneo para la experimentación", señaló el comisario de la muestra, Josep Salvador.
Voth dijo preferir que su obra hable por él, pero ya entre sus maquetas y dibujos relató cómo se decidió a marcharse de Alemania debido a la imposibilidad de encontrar lugares despoblados, sin huella del paso de los hombres.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003