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Reportaje:

La perla del ecoturismo

Un estudio de la Universidad de Alicante apunta a Banyeres de Mariola como icono del turismo de calidad y sostenible

Los acelerados hábitos de vida urbana han llevado en los últimos años a muchos turistas a buscar la tranquilidad y el sosiego del espacio natural. Es lo que se conoce como la eclosión del turismo rural o el ecoturismo. Un filón todavía por explotar en parte de los municipios del interior de la Costa Blanca, afirma Tomás Mazón, profesor de Sociología de la Universidad de Alicante.

Así lo atestigua un estudio elaborado por este experto y otro colega, Antonio Aledo, profesor también de la institución académica. El botón de la muestra ha sido Banyeres de Mariola. En la zona de influencia de Alcoi se asienta este municipio, considerado por los expertos como un icono del turismo de calidad y sostenible que, sin embargo, hoy todavía permanece en estado virgen.

La localidad cuenta con uno de los patrimonios ambientales de mayor valor de la Unión Europea (UE), un escenario que, según considera el profesor, es "único en este tipo de oferta". De hecho, la Sierra de Mariola contiene una de las reservas de mayor biodiversidad de toda la UE.

Su gran singularidad paisajística y sus excelentes potencialidades ecoturísticas han pasado hasta la fecha desapercibidos, incluso, para los autóctonos del lugar. Las favorables condiciones laborales de Banyeres, -apenas un centenar de personas está afiliado al paro-, gracias a un consolidado sector industrial basado en el sector del textil, hacían prescindible la búsqueda de otras alternativas de explotación. Pero la coyuntura actual no es la misma. Es como la aldea global de McLuhan, que amenaza la estabilidad económica de un pueblo volcado exclusivamente en el sector primario, especialmente sensible a las crisis y recesiones industriales.

La ausencia de un liderazgo empresarial en temas turísticos empujó al Ayuntamiento a encomendar a la Universidad de Alicante un estudio para conocer las potencialidades de este municipio, cuyos resultados, tras cuatro meses de trabajo, han sido contundentes. Banyeres de Mariola posee las "posibilidades estructurales para poder desarrollar un modelo turístico de calidad, diferenciado y ecológicamente sostenible". El crecimiento de la demanda de nuevas fórmulas turísticas dirigidas hacia productos no masificados y de alta calidad ambiental convierte a la localidad en una perla por pulir. "La idea", explica Mazón, "no es abandonar la industria, sino configurar una infraestructura que permita al municipio una dualidad económica".

Las riquezas medioambientales de la provincia alicantina comienzan a ser aprovechadas por algunos muncipios; pero, según el sociólogo, todavía queda mucho por hacer. Algunas localidades como Castalla, Ibi, y Biar han dado sus primeros pasos en la explotación de este turismo, que cada día cuenta con más adeptos. Pero, el desconocimiento de unos (los turistas) y de otros (la población autóctona), hace que muchos amantes del turismo rural y de interior opten por otras comunidades vecinas, sobre todo, Murcia, en busca de una alternativa al socorrido sol y playa. Esa región, según Mazón, lleva una cierta delantera en la rentabilización de sus recursos naturales como imán del turismo. "Esto es algo que debemos corregir, porque Alicante tiene un atractivo medioambiental de una gran dimensión", remacha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003