Fue demasiado. Sin Felipe Reyes, su mejor jugador, lesionado y mero espectador del choque desde la banda, a Estudiantes le faltó el reprise suficiente para dar la sorpresa en el Palau Blaugrana. Durante algunos minutos la rondó. Llegó a dominar por siete puntos (20-27) y se mantuvo cerca en el marcador hasta el último cuarto, con todo por decidir.
BARCELONA 68 - ESTUDIANTES 62
Barcelona: Jasikevicius (18), De la Fuente (0), Bodiroga (20), Fucka (10) y Dueñas (10) -cinco inicial-; Navarro (3), Nacho Rodríguez (3), Femerling (4) y Alzamora (0).
Estudiantes: Brewer (14), Jasen (12), Jiménez (5), Kefee (14) y Vidaurreta (2) -cinco inicial-; Azofra (2), Gabriel (4), Loncar (4) e Iker Iturbe (5).
Parciales: 16-14, 16-20, 15-10 y 21-18.
Árbitros: Sancha,Martín y García. Excluyeron por cinco faltas personales a Azofra (m. 40).
Palau Blaugrana. Unos 6.500 espectadores. El segundo partido de esta semifinal se disputará mañana (19.30). Pamesa y Unicaja juegan hoy el primer encuentro de la otra semifinal (21.00).
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Pero está archidemostrado: para superar en el tramo decisivo al Barcelona, es preciso jugar a todo trapo o contar con un dominio absoluto del escenario. Nada de eso hizo ayer Estudiantes. Sin demostrar nada del otro jueves, con un juego que dejó mucho que desear en algunos momentos, el Barcelona es capaz, como ocurrió en este primer envite de las semifinales, de ganar sin excesivos apuros. Aprieta el acelerador el campeón de Europa cuando quiere y paraliza a su rival hasta el punto de que parece disecarlo.
Así sucedió en los inicios del último cuarto, cuando Estudiantes todavía estaba metido en el ajo (49-48). A partir de ahí, el Barça metió el turbo, costumbre de la casa (56-48), y hasta se permitió fallar tiros libres (Bodiroga) y un lanzamiento triple (Navarro). No importaba. Estudiantes se había quedado petrificado de repente, sin saberse bien cómo.
Sólo el irregular Brewer, atolondrado en el primer tramo del partido, osó meter algún triple que mantuvo con un hilo de vida a su equipo. Pero el Barça administró la ventaja sin despeinarse, sin inmutarse siquiera, a pesar de que falló más de la cuenta hacia el final (65-56) y dio pie a que su rival maquillara el marcador. Pero no hubo final agónico, ni mucho menos. No hubo igualdad, y los desesperados intentos de Estudiantes murieron en el limbo.
El partido salió rana, careció de chispa y velocidad. Sólo hay que echar un ojo al marcador, rácano a más no poder, para deducir que lo ocurrido de ayer no tardará en olvidarse. A base de cerrar líneas de pase, de salvaguardar su zona de los gigantes azulgrana y de imponerse en el rebote, Estudiantes, por momentos, le metía el miedo en el cuerpo al Barça. Pero el equipo de Pesic no necesita que rujan sus motores ni encontrar buenas sensaciones para mantenerse en el partido. Es imperturbable. Cuando fallan Dueñas y Fucka, sale Jasikevicius a la palestra. Si no tienen su día De la Fuente y Navarro, como sucedió ayer, Bodiroga mantiene el tipo. Y eso que a la figura serbia la mantuvo a raya Jiménez durante todo el primer tiempo. Pero cuando su equipo más lo necesitó, Bodiroga reapareció en todo su esplendor, lo que no es precisamente una novedad.
Estudiantes renunció a correr y arrastró el grave inconveniente de que no acertó en el tiro exterior con una pobre serie en los triples: cuatro aciertos de 23 intentos. No es que el Barcelona estuviera mucho mejor. No tuvo fluidez. El Estudiantes forzó muchos errores en el equipo azulgrana, que se las vio y se las deseó para mover el balón con facilidad. Mucho les costó a sus hombres altos -Dueñas, Fucka y Femerling- encontrar agujeros en la zona que plantó Estudiantes.
Pero el equipo madrileño concedió muchos tiros libres. Aunque el Barça no lo aprovechó del todo -sólo anotó 16 de 31-, el conjunto colegial acabó sucumbiendo ante la defensa azulgrana en el último cuarto. Gozó de una buena ocasión en el Palau Blaugrana, pero le faltaba Felipe Reyes y, en el momento de la verdad, lo acusó de veras.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003