La sucursal de La Caixa en Majadahonda (Madrid) tuvo en depósito cheques de Gescartera por casi 4.000 millones de pesetas (24 millones de euros), durante más de un año y medio, según declararon ayer Miguel Prats y José Alfonso Castro, que fueron director y subdirector de la citada sucursal.
Los cheques fueron entregados a La Caixa en noviembre de 1999 y quedaron depositados en una cuenta especial de Gescartera, pero los talones no llegaron a ingresarse nunca, sino que quedaron pendientes de la orden de ingreso. Tampoco La Caixa cobró nunca comisiones por el depósito. Sólo en 2001, cuando Gescartera atravesaba dificultades de liquidez, los directivos de la sucursal bancaria se plantearon realizar gestiones para ver qué pasaba con los cheques. No se llegó a nada, puesto que la agencia de valores no tardó en ser intervenida por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Así, tanto Prats como Castro reconocieron que la hoja de ingresos de los cheques es correcta, pero reputaron de falso el extracto de la citada cuenta. Precisamente, ese extracto falso fue utilizado por Gescartera para eludir la intervención de la CNMV, al señalar que parte del dinero de los clientes se encontraba depositado en esa sucursal bancaria.
Según explicaron los ex directivos de La Caixa, los cheques iban a tramitarse en la cuenta de clientes internacionales de Gescartera, cuando esa entidad tuviera la condición de agencia de valores.
Los ex directivos confirmaron también que José Sanz, chófer del propietario de Gescartera, Antonio Camacho, llevó partidas de dinero a la sucursal y que también recogió fondos en ocasiones. El importe de esos ingresos, según datos de la auditoría de La Caixa, fue de 240 millones de pesetas (1.444.429 euros).
Ni el fiscal ni las acusaciones solicitaron medidas cautelares contra Prats y Castro.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003