Hace varios días que Herminia no se quiere levantar de la cama. Tiene 83 años, es vecina de Chamartín, vive sola y una vez a la semana ha empezado a visitarla un voluntario de Amigos de los Mayores. El presidente de la fundación le manda un mensaje. Está invitada a merendar con él el próximo miércoles. Al recibir la invitación, lo primero que dice ella es: "¿El presidente?, ¿y qué me pongo?". El miércoles siguiente, Jesús Soler llega con un ramo de flores. Herminia, muy ilusionada, se ha puesto guapa y pasa una tarde charlando animadamente con él mientras toman una merienda en una soleada cafetería. Herminia se siente ahora mucho mejor.
Sólo en el distrito de Chamartín hay 6.503 personas mayores de 65 años que viven solas. De ellas 1.158 tienen más de 85 años. La fundación Amigos de los Mayores ha iniciado hace poco su labor en la Comunidad y se presenta oficialmente hoy (19.30) con un concierto en la catedral de La Almudena, a cargo de la prestigiosa organista catalana Montserrat Torrent, y posteriormente con una cena y una exposición benéfica de los cuadros del presidente de la fundación en Madrid, el empresario inmobiliario Jesús Soler.
"Lo que ofrecemos a las personas mayores es afecto, no atención médica", especifica. Desde 1987 existe en Cataluña la fundación Amics de la Gent Gran y viene funcionando con éxito desde entonces. La casa original se fundó en París en 1946 y tiene sedes en diversas ciudades de Alemania, Suiza, Canadá, Polonia, Irlanda, Estados Unidos y México.
De momento el proyecto de Madrid funciona desde febrero y tiene sólo 30 voluntarios, pero aspiran a multiplicarse con rapidez. Hay mucho por hacer. "Los voluntarios deben ser mayores de 18 años, pasar una selección y luego unos cursos de formación", explica Soler.
"La selección consiste en evaluar si tienen la solidez psíquica como para poder responder a situaciones a veces difíciles con estas personas. Los cursos de formación son continuos y se les enseña aspectos de la psicología de los mayores para poder tratarlos adecuadamente. Los primeros cursos los imparten personas de las sedes de Francia y Estados Unidos y existe la posibilidad también de que se puedan realizar en estos países".
La labor consiste principalmente en hacer visitas a domicilio, al menos una vez por semana para acompañar, ofrecer afecto y conversación a los ancianos que viven solos. Son encuentros que, dependiendo de cada persona, pueden consistir simplemente en estar a su lado.
También entran en relación con otros mayores en el local de la fundación y se organizan paseos con ellos a museos o a otras actividades sociales y culturales que les interesen.
"Se hacen también programas para vacaciones de verano, fines de semana, navidades y la celebración de cumpleaños. Cuando se requiere, el voluntario puede acompañar al anciano a hacer algún trámite o gestión administrativa o sanitaria y llevarle de vuelta a casa. En Cataluña, y en las sedes de otros países, se desarrolla también un servicio de 'acompañamiento a la muerte' para personas que sufren una enfermedad terminal y quieren morir en su propia casa. En Madrid todavía no lo haremos porque para eso hace falta una preparación especial del voluntario", continúa Soler.
A diferencia de la catalana, patrocinada por entidades privadas, y apoyada por la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona además del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la nueva fundación madrileña cuenta de momento sólo con la colaboración del grupo inmobiliario Lar, la Fundación Marqués de Santo Domingo y los Amics de la Gent Gran.
"Esperamos lograr la participación de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid para poder crecer y ofrecer mayor servicio a los mayores de nuestra ciudad. Hemos preferido actuar de forma independiente a la sede de Barcelona para poder tener mayor agilidad en las decisiones y gestionar con mayor facilidad nuestro proyecto", dice Soler.
Las dos organizaciones españolas, que forman parte de la federación internacional Les Petits Frères des Pauvres, tienen como objetivo paliar la soledad y el aislamiento de personas mayores que viven solas, sin familia y sin amigos o, de tenerlos, tienen una relación mínima con sus parientes. La soledad de estas personas suele acentuar los problemas psíquicos y físicos provocados por la edad. Muchos de ellos tienen gran dependencia física porque necesitan una silla de ruedas para desplazarse o sufren algún tipo de demencia.
"Las listas de personas en esta situación nos las suelen dar los de Acción Social, que ven muchos casos de cerca, pero cualquier anciano que tenga necesidad o deseo de este servicio puede ponerse en contacto con nosotros", afirma Soler. "Nuestra labor es una amplificación de la que realiza la Administración pública. Hay mucha gente con limitaciones por la edad que vive aislada y cuanto más ayuda reciban será mejor".
La sede de Amigos de los Mayores en Madrid se encuentra en la calle de Víctor de la Serna, 46. Y se puede contactar con ellos en el teléfono 91 359 93 05. El correo electrónico de contacto es: amigosdelosmayores@yahoo.es
Soler insiste en que el trabajo de la fundación que preside se orienta al lado afectivo de las personas mayores. "Nuestro lemas es, por eso, flores antes que pan". Una forma de compartir alegría.
Arte convertido en ayuda
Hace falta tener mucha energía y buena voluntad para poner en marcha una empresa como Amigos de los Mayores. Pero además de eso, Jesús Soler (Monzón, Huesca, 1955), con estudios de arquitectura y escultura, es un pintor prolífico.
La pintura como vehículo de su creatividad le ofrece por sí sola las compensaciones que espera del arte. Por eso no duda en destinar el producto de las ventas de sus cuadros a fines totalmente benéficos. "Afortunadamente me lo puedo permitir, porque no tengo necesidades económicas", dice.
Amante de los colores básicos y brillantes, de las texturas pastosas y los géneros clásicos, no pretende ser un innovador. Simplemente sacar de dentro de sí las imágenes que brotan de sus pinceles.
Los actos de presentación de la fundación incluyen una exposición a beneficio de la misma. Se exhibirán hoy en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, aunque los interesados que no accedan a la muestra ese día podrán interesarse por ellos a través de la sede de la fundación.
El concierto de órgano en la Almudena, esta tarde, a las 19.30, pondrá la nota más alta a la celebración. Montserrat Torrent, patrona de Amics de la Gent Gran, sabe también convertir el arte en ayuda.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 2003