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UN PAIS DE CINE | 'El espíritu de la colmena'

Cineasta sin par

Vizcaíno de 1940, Víctor Erice se trasladó a Madrid ya licenciado en Ciencias Políticas, para matricularse en dirección cinematográfica. En 1963 presentó su corto de fin de carrera, Los días perdidos, mientras trabaja como ayudante de dirección en El próximo otoño, de Antxon Eceiza, de la que Erice fue coguionista. Pronto se vinculó a la revista Nuestro Cine donde colaboró como crítico, a la vez que en el guión de Miguel Picazo Oscuros sueños de agosto (1967). El productor Elías Querejeta le ofreció dirigir uno de los tres cortometrajes de Los desafíos (1969), siendo los otros para Claudio Guerín Hill y José Luis Egea. A pesar de que la película obtuvo la Concha de Plata del Festival de San Sebastián, Erice se dedicó al cine publicitario a la espera de poder realizar su primer largo, oportunidad que de nuevo le fue brindada por Elías Querejeta, El espíritu de la colmena, primera película española que obtuvo la Concha de Oro de San Sebastián.

Diez años más tarde, en 1983, realizó su segundo largo, El sur, basado en un relato de igual título de la escritora Adelaida García Morales, que se interrumpió por razones de producción, quedando sin filmar 224 páginas del guión.

De nuevo alejado de la industria, regresó nueve años más tarde con El sol del membrillo, (1992), una contemplación minuciosa de la labor del pintor Antonio López, que fue premiada en Cannes.

Ha escrito una adaptación de la novela de Juan Marsé El embrujo de Shanghai, proyecto abortado por desacuerdos con la producción, y ha dirigido el sugestivo filme de diez minutos La línea de la vida, en la película colectiva Ten minutes older, que en el último año ha sido un éxito en muchos festivales. "Lo único que busco es conocer algo, ir al encuentro de algo, quizá de uno mismo, quizá de lo que hemos vivido, quizá de lo que nos rodea...", declara el autor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de junio de 2003