Los medios informativos recogen las declaraciones del alcalde, en estos días de manifestaciones y mortuorias: "Después de treinta años los placeros tendrán en la Encarnación un mercado emblemático". Enfadados y tal vez cansados de tanto engaño, calentados como horno y fuera de sus casillas, acuden a las puertas del Consistorio. Al parecer tiene dudas de que el pacto de progreso lo pueda hacer realidad, y temen que lo varen en las arenas del pasado por no se sabe cuánto tiempo.
Aplauden con frenesí el mercado-sótano, y repudian las sectiles del pavimento de una casa hispalense. Cuatro ladrillos. Las cuatro plantas de aparcamiento, se van al garete por cuatro ladrillos. Consignas contra la Historia, y sordera e incredulidad a la palabra del mandatario. Nada importa el compromiso del pacto de progreso, arma que de no cumplirse les costaría el muy caro sillón cuatrienal. Menos que Híspalis se conserve, y para nada el mercado emblemático en superficie, gritan hasta quedar afónicos que lo que desean son aparcamientos rotatorios. Si algo ha quedado claro es que lo único que no podrá nunca realizarse en la Encarnación son los aparcamientos rotatorios, puede que sí, o que no, el mercado emblemático dependerá de la vehemencia con que se exija, y con toda seguridad se construirá la cripta arqueológica. Por lo que va siendo hora que todos se suban a esta nave del mercado navegando en superficie, buque insignia del pacto de progreso, y dejen a las ruinas tranquilas en su cripta, que ya saben como las gasta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003