Alabama es el segundo estado más pobre de Estados Unidos. Y Hale County, el segundo condado más pobre de Alabama. Sin embargo, la precariedad ha permitido a la población de los antiguos campos de algodón beneficiarse del proyecto Rural Studio, promovido por la escuela de arquitectura de la Universidad de Auburn. La iniciativa consiste en crear arquitecturas para vivienda o servicios utilizando material de reciclaje. El Colegio de Arquitectos de Cataluña presenta hasta el 11 de julio en su sede de Barcelona una exposición compuesta por fotografías y maquetas de algunas de estas realizaciones.
Para la construcción de un nuevo granero, una iglesia o una vivienda, todo vale. Una partida de envases de tetrabrik prensados puede convertirse en la pared de una casa. También pueden utilizarse como material de construcción latas de refrescos o balas de heno. Los alumnos de arquitectura de Auburn tienen que proyectar las construcciones a partir de materiales de desecho, donaciones de empresas o compras realizadas con un limitado presupuesto. "Se trata de un proyecto pedagógico a la vez que social en una zona muy pobre", explica el comisario de la exposición, el arquitecto Xavier Vendrell, profesor de la Universidad de Illinois, en Chicago, que habitualmente colabora con el proyecto Real Studio. "Sólo hay una cosa que se posee en abundancia en el condado de Hale, tierra. Todo el mundo tiene terrenos, que aunque no valen nada, permiten realizar estos proyectos".
De esta manera, los habitantes de Hale han podido reconstruir las dependencias del campo de béisbol de Newbern, donde todos los domingos se reúnen 500 personas para pasar el día con el pretexto del deporte. También tiene iglesia nueva. Pero esta vez, los estudiantes desmontaron la antigua y aprovechando la misma madera construyeron una nueva. Los materiales que sirven de soporte al material que se exhibe en la exposición son los mismos que utilizan los estudiantes para construir las casas. Cada proyecto tiene su maqueta, excepto la de la iglesia. El MOMA, de Nueva York, la compró por 20.000 dólares. Construir el templo no superó los 15.000.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003