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Una exposición refleja las últimas tendencias de la orfebrería contemporánea

Joyas también son un collar de acero recubierto de polvo, del artista japonés Teruo Akatsu; un anillo que toma la forma de una pequeña cartuchera de balas, de la suiza Sophie Hanagarth, o unos broches con bordados de ganchillo, de la alemana Ute Eitzenhöfer. "La joyería contemporánea ha pasado del elitismo de los metales preciosos al elitismo, tal vez más perverso, del arte y la búsqueda de la pieza única de un autor", explica Mònica Gaspar, comisaria de la exposición Lujo interior. Joyería contemporánea internacional, que hasta el 28 de septiembre puede verse en Caixaforum, el centro dela Fundación La Caixa en Barcelona, dentro de los actos del Año del Diseño. Se trata de una pequeña exposición, sólo seis vitrinas situadas en un ángulo del vestíbulo de acceso al centro, que reúnen, sin embargo, un nada desdeñable conjunto de 75 piezas elaboradas por 32 artistas de 17 países que tienen en común el haber nacido todos después de 1960. Es importante esta última referencia porque uno de los objetivos de la comisaria era revisar qué había pasado en la joyería experimental después del boom de los ochenta, en los que se rompieron los tópicos que identificaban joyería con metales preciosos.

Hace dieciséis años, en 1987, la Fundación La Caixa organizó ya una exposición, en esta ocasión con gran formato, dedicada a la joyería contemporánea. "Entonces hubo un gran despliegue de medios para mostrar el trabajo de unos doscientos joyeros que optaban por un tipo de joya casi escultórica", comenta Gaspar. "Me interesaba ver qué había pasado con esta nueva generación de joyeros que precisamente se habían formado con unos profesores que se veían a sí mismos como revolucionarios y que lo que encuentras es que en casi todos los casos rehúyen aquella aparatosidad de los ochenta y es un tipo de trabajo más tranquilo. Se aprovechan del cambio de sensibilidad que ya se ha producido y sus trabajos tienen un aire más intimo, de laboratorio. No pretenden crear manifiestos a través de la joyería, sino experimentar las posibilidades de estos objetos portátiles que plantean una extensión de la joyería hacia otras disciplinas como el diseño o las artes visuales".

La exposición consta de piezas de pequeño formato que se han agrupado por temas en función de su relación con, por ejemplo, el cuerpo -como los falsos pezones de plástico que propone el suizo David Bielander-, la memoria -muy presente en el espectacular collar de poliéster con cien nudos de la británcia Mah Rana- o la reflexión sobre la propia disciplina, como es el caso del espectacular collar con papel reciclado que propone la finlandesa Janna Syvänoja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003