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Reportaje:NATACIÓN | Campeonatos del Mundo

La piscina mágica

La pileta flotante, en sólo tres semanas y sin utilizar un solo clavo, ha sido instalada en el Palau Sant Jordi, con un aforo para 12.000 espectadores

Allí donde hace tres semanas atronaba el vozarrón de Tom Jones luce hoy la majestuosa piscina escenario de los Campeonatos del Mundo de natación, del 12 al 27 de julio, en Barcelona. La multifuncionalidad del Palau Sant Jordi se ha prestado a una instalación innovadora y ambiciosa. Se trata de la piscina flotante con mayor aforo del mundo. Las gradas del recinto olímpico, obra del arquitecto japonés Arata Isozaki, se han adaptado en esta ocasión para dar cabida a 12.000 espectadores.

Pocas veces una instalación ha constituido un mayor reto y se ha convertido en "una estrella" en sí misma. Hace seis años, el director de Barcelona Promoció, Jordi Vallverdú, y el ex seleccionador de waterpolo y ahora director de los Mundiales, Lolo Ibern, bromeaban: "¡A ver que día jugamos un partido de waterpolo!". La utopía de entonces es ahora algo real. La piscina albergará las pruebas de natación y las finales de waterpolo, en las que la selección española aspira a repetir el título mundial por tercera vez consecutiva.

La instalación de la piscina ha sido efectuada en un abrir y cerrar de ojos, sin necesidad de remachar un solo clavo. Los 2.500 metros cúbicos de agua se desparraman sobre los 50 metros de largo y los 25 de ancho como una gigantesca plancha que, de tan inmóvil y cristalina, parece querer disimular sus dos metros de profundidad. El esfuerzo técnico para lograr las mejores condiciones auguran excelentes marcas. El último listón, son los ocho récords mundiales en los Campeonatos del Mundo de 2001, en Fukuoka, Japón. Aquéllos fueron los Mundiales de Ian Thorpe, punta de lanza del equipo australiano, de cuyo duelo con el de Estados Unidos se espera muchísimo en Barcelona.

La piscina está instalada sobre una estructura metálica, es decir es un vaso flotante, lo cual ha evitado obras o reformas. La presión del agua puede deformar unos milímetros la estructura final y por ello se han usado unos tensores que permite corregir alteraciones y asegurar la exactitud de las dimensiones. Las corcheras dispondrán de una turbina que absorberá el oleaje, mientras que la inclinación de los podios podrá ser regulada de manera individual para facilitar el momento de la salida a los nadadores.

La calidad del agua será máxima. Se han instalado 120 impulsores en el fondo de la piscina. El sistema de limpieza y desinfección está compuesto por ocho monobloques situados en el subterráneo del recinto. Ni deportistas ni espectadores oirán ningún ruido ni notarán ningún olor extraño relacionado con los productos químicos. Se emplearán los sistemas físicos y químicos más ecológicos: ozono y bromo para la desinfección y sílex-diatomea para la filtración. El ozono confiere mayor confort a los deportistas porque, a diferencia del cloro, no provoca molestias ni en los ojos ni en la piel. Todo debe estar a punto para el próximo sábado, día en que se alzará el telón con la ceremonia inaugural.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003