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Reportaje:FÚTBOL | Cambio de perspectivas

El entrenador pierde peso

La crisis económica y la irrupción de los directores deportivos limitan el tradicional poder de los técnicos en los clubes

¿Dónde están los Toshack, Cruyff, Van Gaal o Capello? ¿Dónde aquellos entrenadores que hace unos años ejercían de figuras todopoderosas en los equipos? En horas bajas, por lo visto. Los nuevos tiempos de austeridad no están de su lado. Los clubes muestran una clara tendencia a contratar a técnicos sin tanto nombre y con menos ego. Los recientes éxitos de Benítez en el Valencia, Denoueix en la Real Sociedad y Manzano en el Mallorca han servido de catapulta para el resto. Llegan Valverde al Athletic, Rijkaard al Barcelona y Queiroz al Madrid.

Los técnicos pintan cada vez menos. Si no, que se lo pregunten a Rijkaard, quien, recién aterrizado en el Camp Nou, pidió que De Boer continuara en la defensa del Barça. Sin éxito. Muy lejos queda el verano pasado, cuando, preguntado por el crack que iba a fichar el cuadro azulgrana, el entonces presidente, Joan Gaspart, declaró: "Está en el banquillo [en alusión a Van Gaal]".

Begiristain: "Los esfuerzos económicos se tienen que centrar en el campo, donde se deciden los partidos"

Del Bosque: "Me han echado por el 'forofeo' que hay al lado de los que mandan; gente que es muy teórica"

Los clubes apuntan ahora en otra dirección. Tras la magnífica campaña de la Real Sociedad, un periodista le comentó al presidente donostiarra, José Luis Astiazaran, qué suerte había tenido al fichar a Denoueix. Y le respondió: "La suerte fue contratar a Roberto Olabe como director deportivo".

La tendencia coincide con la irrupción en los clubes del director general, una variante del viejo secretario técnico, pero con más poder. Desde que Jorge Valdano ocupara este cargo en el Madrid, en 2000, otros ex jugadores han asumido el puesto: Andoni Zubizarreta en el Athletic, Jesús García Pitarch en el Valencia, Roberto Olabe en la Real y, el último en llegar, Txiqui Begiristain en el Barcelona.

Priman los intereses empresariales por encima de todo. Y a los técnicos no les basta ni siquiera con cumplir los objetivos. Pueden ser despedidos igualmente: Del Bosque, del Madrid; Moré, del Valladolid; Peiró, del Málaga; Luis, del Atlético, y Vidal, del ascendido Murcia. Otros, como Alcaraz o Heynckes se han marchado voluntariamente del Recreativo y el Athletic.

¿Qué piensan los propios entrenasores y directores deportivos? Éstas son sus opiniones.

- Vicente del Bosque. El salmantino, de 53 años, busca equipo: "Mi destitución se ha debido al forofeo que hay al lado de los que mandan. Gente alrededor que es muy teórica. A mí el presidente me decía: 'Si una cosa funciona, ¿para qué cambiarla?'. Es un fenómeno que sólo ocurre en España. Ferguson, Hitzfeld y Lippi sólo han ganado la Liga y no los han echado. La figura del entrenador es muy necesaria. Sí es verdad que hay un bajón en la repercusión mediática de los técnicos. Pero, en nuestro caso, el perfil bajo del entrenador nos fue muy bien: benefició al conjunto".

- Javier Irureta. El donostiarra, de 55 años, es el último de los clásicos que sigue en la brecha. Empezará su quinta temporada en el Deportivo. "Desde que se convirtieron en sociedades anónimas, los clubes tienen más carácter empresarial. Ahora los presidentes están más familiarizados con la tecnología. ¿Que cómo aguanto? Con paciencia, ilusión y trabajo. Yo me llevo bien con el presidente, sabiendo cada uno dónde está su parcela. ¿Los fichajes? Hay unas necesidades del club y unas recomendaciones mías. Le pongo un abanico de seis o siete nombres. Nosotros no tenemos la figura del director deportivo, sino la del secretario técnico, Beci, que también controla el fútbol base. La crisis económica ha marcado la tendencia de los banquillos. Han llegado técnicos con poca experiencia que han sido buenos jugadores o técnicos que salen de las divisiones inferiores. Yo soy partidario de estos últimos, de gente como Manzano, Alcaraz, Denoueix... Tienen conocimientos para manejar los grupos. Estoy totalmente en desacuerdo con quienes dicen que Piterman ha desmitificado la figura del entrenador. Tuvo a su lado a dos titulados, Cos y Ortuondo. Con Preciado el equipo ya iba bien. Y, además, conmigo el Racing quedó el octavo. Lo que ocurre es que hay gente que saca rápido el capote, pero no baja al ruedo a torear. La figura del entrenador es cada vez más necesaria y debería ser más respetada. Se le está queriendo degradar, pero es una figura muy importante. Es el que sabe todo sobre el jugador, el que convive con él, y el que ve los vídeos. Eso es la esencia. Otra cosa es vender camisetas. ¡O a ver si resulta que el que mete los goles es el secretario técnico!".

- Pepe Moré. El barcelonés, de 50 años, llevaba 27 temporadas en el Valladolid, las dos y media últimas como responsable del primer equipo. Espera ofertas: "A mí me dijeron que había un desgaste con los jugadores. Cumplí sobradamente mi objetivo a pesar de los problemas económicos. Pocos entrenadores confeccionan la plantilla hoy en día. Ha aparecido la figura del director deportivo y los clubes se rigen como empresas".

- Chuchi Cos. El catalán, de 35 años, colabora en el banquillo con el presidente del Racing, Dimitri Piterman: "Hay necesidades más importantes para un club que el entrenador, que es un empleado mas".

Hasta aquí, la versión de algunos técnicos, de variados perfiles. Frente a ellos, los directores deportivos.

- Jesús García Pitarch, ex jugador del Valencia y el Espanyol: "Los clubes tienen unas posibilidades económicas muy limitadas. Eso choca con los entrenadores, que quieren salvar la temporada. Ellos piensan a corto plazo y nosotros a medio y largo plazo. Por la insistencia de los entrenadores, los clubes se plantan con 35 jugadores. Antes, los técnicos eran los únicos que disponían de información. Los presidentes eran aconsejados por los técnicos y por los agentes. Ahora hay una estructura deportiva fuerte. Antes había una rueda de 25 entrenadores que iban de un sitio a otro. Ahora cada vez llega más gente preparada desde abajo. La moda la imponen los entrenadores franceses cuando salen de su país: Wenger llega al Arsenal, Houllier al Liverpool, Tigana, Denoueix... Es gente que viene de escuelas de fútbol con una gran metodología. El mensaje es que se dediquen a entrenar y que no nos vuelvan locos. El caso más extremo de la relatividad de los entrenadores es Piterman, con una temporada más que digna en el Racing. Esto ha sido devastador para el divismo de los entrenadores. Nadie es imprescindible".

- Roberto Olabe. Ex portero del Salamanca y de la Real Sociedad, de 35 años. "No son buenas las jerarquías verticales y sí lo son las longitudinales. No me gusta estar por encima de nadie, sino al lado. Mi despacho está pegado al de Denoueix, en Zubieta, y todos los días hablamos a las 8.30, aunque sea para decirnos buenos días. Debe haber un feed back permanente. Más que una pérdida de peso de los entrenadores, lo que hay es un reparto de las funciones en beneficio del club, que está por encima de todos. Un técnico no puede acapararlo todo. Debe haber áreas definidas".

- Andoni Zubizarreta, ex portero del Athletic, el Barça y el Valencia, de 41 años. No cree que se dé un fenómeno distinto al de toda la vida en la relación de los clubes con los entrenadores: "¿Poca experiencia de Rijkaard? Pero si fue seleccionador holandés. Cruyff, cuando llegó al Barça, tampoco tenía mucha experiencia. Denoueix ya había ganado la Liga francesa con el Nantes. Y nosotros le ofrecimos la renovación a Heynckes, pero él no quiso. Sí, han echado a Moré, a Peiró, a Del Bosque..., pero es que éstos también eran de perfil bajo cuando les contrataron. Antes, el secretario técnico tenía tanto peso o más que ahora. ¿Quién ficha? El Athletic, siempre ficha el Athletic. El entrenador forma parte del club. Fichamos a Valverde porque el proyecto del Athletic es muy singular. No puede estar el primer equipo al margen del resto del fútbol base. Y Valverde conoce bien el equipo, la casa, la filosofía...".

- Txiqui Begiristain, ex futbolista de la Real Sociedad y del Barça, de 39 años. "Se está desmitificando la figura del entrenador. Los esfuerzos económicos se tienen que centrar en el campo, donde se deciden los partidos. Nosotros consensuamos los fichajes con el entrenador, pero priman las condiciones económicas. El técnico mira el día a día y nosotros a largo plazo. ¿Efecto Valdano? No, efecto Olabe. No inventamos nada. Hace tiempo que Olabe está trabajando muy bien. Lo que diferencia al director deportivo del antiguo secretario técnico es que éste último trabajaba más para el entrenador".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003