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El Gobierno admite que la limpieza de los fondos afectados por el 'Prestige' es inviable

Los expertos consideran que los trabajos para sacar el fuel dañarían a los seres vivos

La recuperación del fuel del Prestige que yace en el fondo marino frente a las costas gallega y cantábrica es, según admite el Gobierno, "inviable" y "contraproducente", ya que las operaciones de extracción causarían más daño al ecosistema que la permanencia del petróleo sobre el sedimento marino. Según los científicos, el fuel se ha dispersado en pequeñas galletaspor todo el lecho marino, lo que ayuda a dificultar su extracción. Consideran que no representan un riesgo para el medio ambiente, aunque las consecuencias sólo se podrán medir "a largo plazo".

El fuel del Prestige que se encuentran en el fondo del océano no puede ser extraído, según el Ministerio de Ciencia y Tecnología, que afirma que "no existe ningún sistema" que permita retirar el fuel "sin destruir los seres vivos que habitan sobre los fondos", ya que el método a emplear supondría el arrastre del sedimento completo, incluida la flora y fauna subacuática. La escasa concentración de fuel en los fondos de las plataformas gallega y cantábrica, según la Administración, también complica su localización y recogida. El último informe del Instituto Español Oceanográfico (IEO), ente encargado por el ministerio para medir el alcance y las consecuencias del vertido en los fondos marinos, señala que el fuel se encuentra "disperso" en el litoral en forma de galletas de menos de 20 centímetros de diámetro.

La densidad de las galletas en el fondo marino equivaldría, según el instituto oceanográfico, a encontrar "diez galletas de unos siete centímetros de diámetro repartidas en toda la superficie de un campo de fútbol". Esta dispersión, que abarca los aproximadamente 30.000 kilómetros cuadrados que comprenden las plataformas gallega y cantábrica, hace muy difícil la localización de los restos de fuel. Sebastián Losada, responsable del último informe de la organización ecologista Greenpeace sobre el Prestige, reconoce que la limpieza resulta "poco posible", pero achaca la dispersión del fuel en los fondos a la decisión del Gobierno de alejar al petrolero de la costa antes de hundirse, exponiendo así el chapapote a las fuertes corrientes marinas de la zona, que "se encargaron de esparcirlo".

La dificultad de la extracción radica en que, según el informe del IEO, una limpieza efectiva sólo sería posible si se rastrease y limpiase "cada metro cuadrado" de las plataformas. Hasta el momento, el Ministerio de Fomento ha rastreado con un robot, el Nereus IV, un área de 1,852 kilómetros cuadrados de la plataforma gallega en una zona valorada por el IEO como "muestra representativa" sin encontrar ningún rastro de fuel en el fondo, aunque el mismo instituto calcula una presencia de 347,3 toneladas, que se elevan a 526,3 toneladas según Greenpeace.

La Oficina del Comisionado del Gobierno para la catástrofe del Prestige, que dirige Rodolfo Martín Villa, ve "imposible" que en esas condiciones se pueda extraer fuel del fondo, ya que "donde no hay nada, no se puede extraer". Sin embargo, no descarta que se pudiesen encontrar concentraciones elevadas de fuel en otras zonas, lo que supondría "un hecho aislado". La misma fuente asegura que esta falta de aglomeraciones provoca que el arrastre sea peor para el medio ambiente que "dejar reposar las galletas en el fondo".

La profundidad del mar supera en la mayoría de los casos los 200 metros, por lo que el IEO considera "inviable" una extracción, considerando que la recogida manual, como se está realizando mediante buzos en la zona costera, no es posible a más de 20 metros.

Las consecuencias del fuel en el ecosistema no son consideradas graves por el IEO. "La cantidad de compuestos tóxicos volátiles del petróleo ha descendido", asegura Eduardo López-Jamar, subdirector general de investigación, quien no descarta que el fuel pueda integrarse en el ecosistema sin que ello perjudique el hábitat de la fauna y flora marina. "Los peces huyen del chapapote", afirma.

Sin embargo, para Sebastián Losada las consecuencias pueden ser "muy preocupantes". "El fuel degrada el ecosistema muy lentamente. Las consecuencias se verán a largo plazo".

En la cofradía de pescadores de Malpica, al noroeste de A Coruña, el patrón mayor sospecha que "hay fuel, aunque no lo hemos detectado". A falta de otras medidas, dice que tendrán que "aprender a convivir" con el chapapote.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003