El enfrentamiento entre el Gobierno británico y la BBC en torno a la justificación de la guerra contra Irak subió ayer de tono con Tony Blair acusando a la corporación estatal de atentar contra su integridad política. "No hay acusación más grave contra un primer ministro (que la de implicar) que yo envié nuestras tropas a la guerra en base a pruebas de inteligencia que yo falsifiqué. Esta acusación es errónea... y la interpreto como el ataque más serio posible contra mi integridad", dijo en una entrevista publicada en el dominical The Observer.
Las diferencias entre Downing Street y la BBC se asientan en el contenido de un informe oficial del pasado septiembre que asegura que el entonces presidente iraquí, Sadam Husein, estaba capacitado para lanzar un ataque bacteriológico "en 45 minutos". Apoyándose en un "alto oficial" de inteligencia, cuya identidad no puede desvelar, la BBC responsabilizó al Gobierno de exagerar la potencial amenaza de Sadam en contra del criterio de los servicios secretos. Anoche, tras una reunión extraordinaria, la junta de gobernadores del ente público reafirmó "la imparcialidad" de la cobertura informativa relacionada con la guerra y exigió al director de comunicación del primer ministro, Alastair Campbell, que se retracte.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003