El opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) ganaba ayer, provisionalmente, por cuatro o cinco puntos al conservador y gubernamental Partido Acción Nacional (PAN) en la Cámara de Diputados, consiguiendo la mayoría simple del hemiciclo, según cálculos oficiales privados y encuestas de medios de comunicación mexicanos. Las legislativas renovaron los 500 titulares de la Cámara de Diputados, seis Gobiernos estatales y medio millar de alcaldes y autoridades locales.
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A la espera de escrutinio oficial, el PRI arrebató al PAN el emblemático y empresarial Estado de Nuevo León por amplio margen, y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), izquierda, se consolida como tercer partido, con mayor número de diputados.
Sin los generalizados fraudes y coerciones del pasado, aunque con el robo de papeletas en Chiapas, y una bronca a puñetazos en San Salvador Atenco, que obligó a la suspensión de las votaciones, México desarrolló ayer las primeras legislativas con el Gobierno de la alternancia. Fueron una suerte de plebiscito sobre el primer tramo del presidente, Vicente Fox, investido en diciembre del 2000. El castigo es más probable que el premio en los resultados finales, todavía no disponible a las dos de la madrugada (hora española), ya que oficialismo perdería votos respecto a las históricas generales del dos de julio del año 2000. La jornada fue más apática que entusiasta, los colegios cerraron a las seis de la tarde (una de la madrugada en España) y la abstención superará el 50%, según cálculos provisionales.
El candidato Fox y su partido sumaron hace tres años el 42% de los sufragios: siete puntos más que Francisco Labastida, el derrotado aspirante del PRI, que perdió la presidencia de la República después de haberla retenido durante siete decenios. Pero el dinosuario priísta lejos de haber desaparecido de la faz de la tierra, como auguraban algunos pronósticos, aumentaría los escaños obtenidos en el 2000 endosando al Gobierno las culpas de los incumplimientos de la transición. Poco podrá aprobarse en el Congreso, y menos enmiendas constitucionales, sin su concurso. El PRI es mayoría simple en el Senado, cuya vigencia termina en las generales del año 2006. El PRD aprovechó la popularidad de su alcalde en la ciudad de México y arrasó en capital.
Las primeras elecciones del Gobierno de la alternancia, con once partidos en liza y 5.123 candidatos a diputados, fueron limpias pese a las esporádicas denuncias antes los tribunales electorales. El fraude y el acarreo de votantes fue una constante durante el hegemónico y excluyente corporativismo priísta, de siete decenios, derrotado por el empresario Fox en las históricas generales del dos de julio de hace tres años. El PRI dispuso, en la legislatura saliente, de 207 diputados (41,4%), el oficialista PAN, 202 (40,4%), y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), izquierda, 56 (11,2%). Pudieron sufragar ayer 64,7 millones de ciudadanos y el Instituto Federal Electoral (IFE) vigiló las urnas. "¡Voten por quien quieran, pero voten. A votar por México!", animó el presidente. Independientemente de la preceptiva convocatoria al derecho ciudadano, la mayor afluencia reduciría, en beneficio del PAN, la incidencia del voto duro canalizado hacia el PRI por sus poderosos sindicatos. No pudieron instalarse 84 colegios de los 121.367 habilitados en todo el país. Simpatizantes zapatistas robaron urnas e incendiaron papeletas en Chiapas, y fueron suspendidas las elecciones en 21 de las 36 mesas de San Salvador Atenco, un pueblo situado a diez kilómetros de la capital federal.
Durante el verano del pasado año, una violenta sublevación campesina contra la expropiación de tierras impuso la cancelación del nuevo aeropuerto internacional. Varios dirigentes fueron procesados por agredir a funcionarios. Decenas de macheteros exigieron ayer la anulación del expediente judicial, patearon las urnas, y chocaron a golpes con otros que querían votar. "No queremos caer en las provocaciones de los manifestantes", explicó un portavoz del IFE. "¡Libertad para quienes defendieron nuestras tierras!", gritaban los alzados, que designaron candidato a diputado a un burro, atado junto a la alcaldía.
La popularidad de Vicente Fox, que subió del 59% en marzo al 64% en mayo, según una encuesta del diario Reforma, no se trasladó a su partido. La estrategia oficialista, vincularlo con el PAN no prosperó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003