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El conflicto se ha cobrado ya la vida de 16 periodistas

El joven camarógrafo británico Richard Wild, asesinado el sábado en pleno centro de Bagdad, es el décimosexto periodista que pierde la vida en Irak desde el comienzo de la guerra, el pasado 20 de marzo. Su compañero y amigo Michael Burke, que identificó el cadáver de Wild en la morgue de Bagdad, explicaba ayer que el reportero, de 24 años, se disponía a entrar en el Museo de Historia Natural de Bagdad en torno al mediodía cuando recibió un único disparo de arma corta en la nuca desde muy cerca. El asesino aprovechó que la zona se hallaba repleta de gente para confundirse entre la multitud y escapar.

Alto, rubio y con el pelo muy corto, Wild vestía camisa blanca y pantalones caquis cuando fue asesinado. Algunos compañeros aventuraban ayer la posibilidad de que el pistolero pudiera haberlo confundido con un soldado estadounidense de paisano. Antes de dedicarse al periodismo, el joven reportero había servido en el Ejército británico y, según señalaron varios periodistas, conservaba cierto aire marcial.

Durante la guerra, Wild trabajó en los estudios centrales de la cadena británica de noticias ITN, editando imágenes procedentes de Irak. Durante su estancia en la capital iraquí, grabó y vendió imágenes como free lance a ITN y a los canales británicos Chanel 4 y Chanel 5. Bagdad fue su primera y última experiencia como reportero de guerra, un trabajo que ejercía con enormes ganas de descubrir la verdad, según quienes le conocieron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003